Hallazgo de agua en Marte reavivó interés empresario por viajes espaciales

Los indicios de agua salada bajo la superficie del Planeta Rojo, dieron nuevo impulso a la carrera aeroespacial. Esta vez, a cargo de emprendedores millonarios.

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No es la primera vez que se detecta agua en Marte, y aunque no hay una certeza del cien por ciento, la noticia del hallazgo de una enorme laguna bajo la superficie marciana, comunicada la semana pasada por la Agencia Espacial Europea, encendió la esperanza de encontrar vida extraterrestre, y el anhelo de los viajes interplanetarios.

Sólo que esta vez, detrás de la Odisea Espacial no sólo están las agencias oficiales de los gobiernos estadounidense, ruso, europeo y chino, sino empresarios multimillonarios de la talla de Elon Musk, creador de Tesla y Space X; Richard Branson, fundador de Virgin Group y su división Virgin Galactic; y Jeff Bezos, titular de Amazon y líder de Blue Origin.

Los tres magnates, con todo su arsenal tecnológico y de científicos que trabajan a sus órdenes y sueldos, se han propuesto la empresa más grande de sus vidas: que los seres humanos seamos viajeros del espacio. De todos, Elon Musk parece ser el más avanzado o ambicioso. Su sueño -afirmó-, es colonizar el Planeta Rojo.

En rigor, lo que se reveló la semana pasada, fue "el hallazgo de fuertes indicios de la presencia de un lago de agua salada, en estado líquido, a 1,5 kilómetros de profundidad", aclaró Diego Bagú, director del Planetario de La Plata, dependiente de la Facultad de Astronomía de la UNL. Estas evidencias fueron tomadas por la sonda europea Mars Express, que orbita Marte desde 2003.

"Esto abre enormes expectativas. En primer lugar, la de hallar algún tipo de vida, aunque fuera rudimentaria, de tipo bacteriana. Y en segundo lugar, la posibilidad de que los seres humanos viajemos a aquel planeta. Pero para esto se deben resolver primero algunas cuestiones. La primera es cómo adaptar nuestro organismo a condiciones de bajísima gravedad, temperaturas de menos de 50 grados Celsius bajo cero y radiaciones cósmicas cuyos efectos desconocemos", explicó el astrónomo. Y la segunda es que, dado que se trata de un viaje que con la tecnología actual lleva unos seis meses, y luego hay que quedarse cerca de dos años para que la órbita vuelva a estar alineada con la Tierra, la única forma de subsistir es generar allí mismo energía y alimentos, ya que no se pueden cargar desde aquí", destacó.

Para Diego Ribas, coordinador de divulgación científica del Planetario de la Ciudad de Buenos Aires, "aún estamos lejos del turismo interplanetario pero sí se están haciendo viajes sub-orbitales, y pronto, en 2030 o 2040, se estará enviando una misión tripulada a Marte, aunque con fines científicos", aclaró. De todos modos, cada nuevo indicio de la presencia de agua -y con ella hidrógeno y oxígeno- en el Planeta Rojo, fogonea el interés y la pasión humana por viajar y conectarse con seres de otros mundos.

La nueva era espacial ya está en marcha, y es liderada por compañías de la talla de SpaceX (Musk), Virgin Galactic (Branson), Blue Origin (Bezos), o Boeing, proveedora de la NASA. "Hoy se hacen vuelos suborbitales, ascendiendo a más de 100 kilómetros y bajando en paracaídas, a un costo de varios miles de dólares. Llegar a orbitar la Tierra o ir a la Luna será primero un placer para pocos, y luego será más accesible. La tecnología avanza muchísimo -reflexionó el astrónomo Bagú-, y lo que parecía lejano, hoy está más cerca".

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