Eddie Fitte, el chico malo de las noticias  

(Por Sofía Monguillot) Es periodista de nacimiento y amante de la escritura. Estigmatizado desde sus inicios por su forma de vestir, nos adentra en su pasado y presente en una nota exclusiva para Las Rosas.

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¿Cómo fueron tus inicios?
Mi primer acercamiento con el mundo de los medios y la publicidad fue a las cinco, seis años. Mis padres tenían un consultorio clínico y yo, para bancarme, les hacía la publicidad en los folletos y les cobraba por eso.

¿Cómo empieza tu carrera profesional como periodista?
De chico me gustaba escribir diarios íntimos.  El ejercicio de la escritura estaba bueno y mi psicólogo me recomendaba escribir en forma de diario.  Lo primero que hice fue cambiar el nombre a las personas, las ciudades, personajes. Ese relato que era realidad se convirtió en ficción. Se volvió algo más artístico ya que le encontré la vuelta para hacerlo sin pudor.

¿Y cómo siguió todo?
Publicar como Eddie Fitte me gustaba mucho, me resultaba súper atractivo, hasta el día de hoy.  Empecé a estudiar periodismo (creo que nunca estuvo en duda lo que yo quería ser). A los 20, tuve una pasantía con el diario Clarín. Siempre fui como medio excéntrico, por mi forma de vestirme, de hablar. Cuando caí a la redacción, era como un bicho raro. Mi jefe se resistía a mi forma de ser y me lo hacía notar dándome las notas que nadie quería hacer, las peores y más difíciles. Lo padecí un montón, pero aprendí mucho.  Para descargarme, volví a hacer el ejercicio que hacía era chico: empecé a escribir en un blog que se llamaba “Internet me cagó el laburo” en el que contaba lo mal que lo pasaba. Era mi catarsis.

¿Qué prejuicios creés que tiene la gente cuando te ve?
Creo que los prejuicios son mayores a los que había antes. A medida que pasa el tiempo, uno se va liberando y mostrando como es y ahí más prejuicios despertás. No lo padezco, lo que más disfruto es lograr romper con la imagen que entiendo que imprimo. “Yo pensaba que eras un boludo”, me dicen. Me parece que está buenísimo que piensen que soy menos boludo de lo que en realidad soy.

Escribiste el libro “Un culo en mi ventana”, ¿por qué el nombre? ¿Qué te impulsó a escribirlo?
Viene de este ejercicio infantil del psicólogo, de escribir un diario íntimo con los nombres y lugares, cambiándolos pero contando la realidad. Son años de cosas guardadas. Cuando estoy enojado o mal, me pongo a escribir. Desde chico me enseñaron a darle un uso positivo a sentimientos como el asco, el miedo, el dolor. Este libro es un compilado de cuentos que tienen muchos años. Los voy seleccionando, los curo, los actualizo, le saco los vicios de la edad. “Un culo en mi ventana” es la historia que no me deja de gustar con el paso de los años. El próximo se va a llamar “Pungeate este libro”.

¿Cuál es tu mala palabra preferida?
Soy fanático de los sinónimos de las malas palabras. Tengo la pésima costumbre de decirle “hijo de puta” a todo el mundo, como insulto o como si fuera “boludo”. La palabra que digo siempre es “pija”, mis viejos la odiaban, es una palabra muy sucia y es mi mala palabra favorita.

Fotos: Lourdes Baravalle
Estilismo: María Guadalupe Castellanos
Maquillaje: Natalia Falcone
Look: Bolivia

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