El Cuarteto del Amor: cuando el arte es mucho más que entretenimiento (cachet desde $ 0)

(Valeria L. Margosian / RdF) El conjunto tiene una identidad que se puede comparar con la responsabilidad social de una empresa. Maneja a la perfección el equilibrio entre rentabilidad y acción social. Con su éxito demuestra que el arte no es solamente un espectáculo, sino también una herramienta.

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Seguramente los has visto. Hace 7 años que estos músicos vienen recorriendo los rincones de nuestra ciudad. Han sido entrevistados por medios locales y nacionales. Han hecho giras por Europa, Estados Unidos, Brasil y el Caribe. Son monotributistas y viven de su arte: el Cuarteto del Amor es una marca registrada y un grupo cada vez más famoso. Sin embargo hay dos cosas que no cambian con el tiempo: su estética (esa que a sus integrantes les hace cuidar desde la vestimenta de principios de siglo XX hasta la cantidad de estribillos y los modos de popularizarse) y su eje primordial, que es la acción social (siguen enamorando a transeúntes, sacando sonrisas a niños enfermos y emocionando a ancianos en geriátricos). Ellos intentan mantener intacta su identidad, ligada al viejo teatro, a la comedia musical y al arte callejero original.

“Aunque vivimos de esto, no tenemos un perfil comercial. Nos resistimos frente a algunas cuestiones que creemos que bastardean el arte, con el solo objetivo de ganar más dinero; por eso nunca tuvimos un manager”, comenta Leandro Tangenti, (violín y voz) uno de los creadores y productores del grupo.

Sus canciones abarcan diversos géneros: swing, bolero, foxtrot, ranchera, jazz, valsecito y rumba; toda música de los años 30 y 40. Al principio tocaban temas de otros autores, pero ahora tienen un repertorio propio de canciones escritas por ellos, arregladas en letra y música para que parezcan antiguas.

Empezaron tocando en la plazoleta frente de la Basílica de la Merced (que ellos bautizaron Coconut Arenas) con la idea de cantar serenatas y de paso, ganarse unos mangos. Pero fueron contratados por un geriátrico privado y lo que generaron en los ancianos los transformó. Así comenzaron con las presentaciones ad honorem allí donde no podían pagarles y como consecuencia, la idea altruista de hacer algo solidario dio lugar a una cuestión más política, de demostrar que el arte no es solamente un show sino una herramienta. (Por ejemplo, en el ámbito de la salud, puede ser muy útil para mejorar la calidad de vida del paciente).

Actualmente el grupo cuenta con 7 miembros estables y un invitado. Tres de ellos son los productores (además de Tangenti están Nash Coll y Rodrigo Sandoval). Simultáneamente en Montevideo funciona otro Cuarteto del Amor, creado por Andrés Lazaroff, uno de los integrantes originales.

El Cuarteto se caracteriza por llevar música callejera a donde no la hay: barrios periféricos, pueblos pequeños, zonas caratuladas como peligrosas, para nada turísticas. Por ello, es común verlos tocando a la gorra en plazas de barrio, tales como San Vicente o Villa del Libertador.

Pero como diría Andrés Calamaro… no se puede vivir del amor. Por eso, sus músicos se sustentan con las presentaciones en eventos privados. Para establecer un cachet tienen en cuenta múltiples variables, clasificadas según la naturaleza de los clientes (particular en casa de familia, particular en club, gimnasio o centro vecinal, entidad pública no gubernamental, gobierno, empresa PyME o gran empresa) y según la duración del evento (serenata con una canción, intervención de 15 a 20 minutos, show de media hora o show completo de 50 minutos). Dentro de los salones de fiesta, el precio varía según la cantidad de invitados.

Para hablar de números concretos, una persona que desee contratar al grupo, si vive en un barrio cordobés promedio, debe disponer de $ 2.000 aproximadamente; si la fiesta es en un salón ya debe contar con $ 4.000 y una empresa debe pensar en $ 10.000. (Siempre en la Capital, si es en el interior ya se agregan los viáticos). En este punto, Tangenti hace una aclaración importante: “El mínimo para una persona es $ 0. Tocamos absolutamente gratis si está en condición de pobreza”.

En sintonía con su ideología, el conjunto tiene una regla de oro: el integrante que más tiempo le dedica a los eventos ad honorem es el que después más trabajos pagos hace. Eso fue siempre así y es una decisión colectiva.

Sus discos Bienvenidos al Coconut Arenas y Con el permiso de toda la gente (ambos independientes) se descargan en YouTube y Bandcamp o se consiguen en almacenes de barrio.

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