Tener una nube en la cabeza (puede ser muy refrescante)

(Laura Olivan) 7UP presenta una original activación que incluye un dron-nube para seguir a la gente e invitarlos a vivir una experiencia verdaderamente refrescante.

Esta nueva activación sin dudas fue pensada para sorprender a los transeúntes que eligen la bebida, ayudándoles a encontrar un alivio extra ante las temperaturas excesivas. La marca llevó su concepto de refrescancia a un nuevo nivel y en esta oportunidad, desarrolló un dron-nube que, conectado a las latas a través de un chip de localización por GPS, seguía a las bebidas sorprendiendo a las personas y brindándoles sombra, con el plus de un atomizador incorporado que los rociaba con una leve llovizna para lograr un efecto extra refrescante.

7UP es el aliado perfecto cuando el calor acecha y busca constantemente maneras creativas de invitar a los consumidores a disfrutar de la vida de una forma más relajada y fresca. Con esto en mente surge el concepto de la Nube Refrescante”, explicó Martin Watson Marketing Sr. Manager PepsiCo Bebidas. “Esta acción es la tercera campaña que continúa con el concepto de Refrescancia de la marca, luego de Refrescabina y Melting Machine, y tiene como objetivo seguir transmitiendo el espíritu de 7UP”, concluyó Watson.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.