Una idea pensada sólo para Nosotras

La marca de protección femenina desarrolló una ingeniosa y completa acción. Pensada en cada detalle y encarando el concepto de protección como eje principal de la comunicación, la marca materializó este atributo con un ícono tangible: un paraguas. Y además lanzaron una micro- colección de ropa para lluvia. Mirá la acción aquí.

 

MediaWise Argentina fue la agencia encargada de desarrollar estas dos innovadoras acciones para impulsar el concepto de protección y su relación con el mundo femenino.
Inspiradas por este símbolo (el paraguas) se concretó una alianza con Seco, la única marca de ropa de lluvia del país y convocaron a Verónica de Miero, propietaria de Seco, a diseñar y desarrollar una micro- colección que fue presentada en la última edición del BAF Week en Buenos Aires. Durante el desfile las modelos lucieron paraguas, impermeables, vestidos y botas fucsias (el color representativo de Nosotras), con un efecto de lluvia como marco.
El paraguas también formó parte de una intervención en Alto Palermo Shopping  durante el mes de. La  iniciativa llamó la atención porque embelleció el techo del ingreso principal al centro comercial. La experiencia se completó con material gráfico y audiovisual especialmente ideado para el lugar.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.