Después de la misa en FAdeA, León XIV se va a sentar a la mesa en el Arzobispado de Córdoba. Detrás de ese almuerzo está la empresa Claudia Ferrer Creadores de Eventos (que opera el salón Estancia Causana, sobre la autopista a Carlos Paz), una empresa familiar con más de 40 años de trayectoria en Córdoba. La conducen Claudia Ferrer y sus hijos Consuelo y Luis Cornet.
En realidad no habrá un solo almuerzo, sino 3 en simultáneo. El Papa comerá en un comedor reducido junto a 4 acompañantes y los cardenales lo harán en otro sector. La comitiva (guardia suiza, médicos y personal que estará trabajando durante la visita) tendrá un buffet pensado para unas 45 personas, que irán comiendo por turnos.
Para sostener ese operativo, la empresa va a desplegar un equipo de alrededor de 40 personas en el Arzobispado. Claudia, Consuelo y Luis van a estar en el lugar, coordinando en persona que cada área funcione a la perfección.
Todo a pulmón
El dato que Luis Cornet más quiere dejar claro es de dónde salen los recursos. “No hay ningún recurso provincial, municipal ni nacional que se use para este almuerzo. Son todas colaboraciones y donaciones de empresas y de personas”, aseguró. Según explicó, la propia firma dona su trabajo y consiguió materia prima a través de sus proveedores. Lo que hubo que comprar se pagó con dinero propio o donado.
El llamado a la empresa llegó por medio del padre Juan Martínez, párroco de la Parroquia Nuestra Señora del Valle, conocida como “La Cripta”, en barrio Villa Belgrano, y coordinador general de la visita papal en Córdoba. El vínculo con Claudia es de trabajo y lleva muchos años: juntos llevaron adelante casamientos y bautismos. El sacerdote conoce de primera mano cómo trabaja la empresa, y esa confianza total fue la que lo llevó a pedir que la convocaran.
Todo se dio de forma vertiginosa. Durante meses no estuvo claro si la visita se concretaba y, cuando llegó la confirmación, los plazos se volvieron mínimos. Por eso, en lugar de una convocatoria abierta a donaciones, se optó por una colecta privada entre personas allegadas a la parroquia y al Arzobispado, para reunir los aportes de forma rápida y eficiente, y, según Cornet, la mayoría de los que aportaron pidieron no ser nombrados.
Nadie cobra por su trabajo: ni la empresa ni el resto de los colaboradores reciben remuneración económica por sus servicios. Para Cornet, la recompensa pasa por otro lado: “Es la gratificación personal que nos pudo dar esta trayectoria: atender a la persona más importante del mundo”.
La cocina del Arzobispado también se equipó con donaciones. Todo se va a preparar ahí mismo, y la empresa sumará hornos especiales propios para poder producir.
Sabores de nuestra tierra
Aunque varios medios locales ya se aventuraron a publicar el menú elegido a partir de algunas declaraciones de Claudia, desde la empresa aclaran que esa versión no está confirmada. El menú definitivo ya está decidido y en marcha, pero no lo van a revelar a la prensa: lo publicarán ellos mismos después del almuerzo.
Lo que sí cuentan es el criterio. La empresa presentó una gran cantidad de opciones de entradas, platos principales y postres, y en todas Claudia buscó darle una fuerte impronta de las costumbres argentinas, con materias primas nobles, de la mejor calidad y representativas de la región: carnes argentinas, cabrito, muy característico de la zona cordobesa, o, si era trucha, que fuera patagónica.
El Vaticano eligió una combinación y, según aclara Cornet, la decisión se basó en los sabores de la casa, sin indicaciones específicas por su parte de ellos.
En la empresa ya saben cuál es el menú y están trabajando en él, pero prefieren no revelarlo a la prensa. Lo publicarán ellos mismos después del almuerzo. Por ahora, solo confirmaron que el postre, como no podía ser de otra manera, va a llevar dulce de leche.
Una humita para la reina
No es la primera vez que la firma cocina para una mesa de jefes de Estado. En marzo de 2019, durante el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española, formó parte de la organización del almuerzo oficial que reunió al rey Felipe VI, a la reina Letizia y al entonces presidente Mauricio Macri con unos 600 invitados en el Centro de Convenciones Córdoba.
En aquella ocasión, a los reyes les sirvieron un corte de carne con una guarnición de vegetales y, de entrada, humita. La humita fue la que más gustó, al punto que la reina Letizia terminó pidiendo la receta.
Para quienes estén preocupados por cómo va a comer el Papa, la experiencia de la casa es una garantía: León XIV no solo va a tener en el plato materia prima de primera calidad, muy bien preparada, y por supuesto “Va a comer bien, va a comer rico”, resumió Cornet.
Aquella experiencia también les dejó un antecedente en materia de seguridad. En el almuerzo con Felipe VI, el operativo estuvo a cargo de Nación: hubo personal en la cocina observando cada paso, e incluso algunos agentes de seguridad probaron las preparaciones, aunque no intervino nadie del gobierno español.
Para la visita del Papa, en cambio, todavía no les indicaron cómo será el protocolo de seguridad alimentaria ni si habrá alguien probando la comida. Tampoco está definido quién llevará el plato a su mesa, que podría ser alguien de la empresa o personal del Vaticano. La empresa está totalmente dispuesta a colaborar con todos los protocolos que exija una visita de esta magnitud.