7 cosas para hacer en Ushuaia (#ElFindelMundo te va a sorprender este invierno)

(Por Iñigo Biain) Ya había estado en Ushuaia, pero no la conocía. Es que mi viaje anterior fue en verano, donde viví una propuesta vinculada a la navegación y la gastronomía. Ahora que volví en invierno quedé encantado con la variedad de alternativas con las que nos sorprendió el InFueTur y el Ministerio de Turismo de la Nación.

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El imponente Arakur
Hacer check in ya fue un golpe de suerte: el Arakur (tarifa rack desde US$ 316) es un hotel imponente enclavado en un predio de 180 hectáreas que integra el selecto grupo Leading Hotels in the World, una auditoría que solo logran sortear en Argentina el Alvear, el Llao Llao o el Faena.

A las comodidades típicas de un hotel de lujo, el Arakur suma una piscina cubierta-descubierta que permite tener el cuerpo a 37 grados y la cabeza (lo único que te animás a sacar del agua) a -2º C, o lo que el clima mande en Ushuaia. A la hora de la gastronomía, el restaurante La Cravia (con su chef, Sebastián Grimaldi) es visita obligada para huéspedes y visitantes.

Apostilla: El director y propietario del Arakur, Esteban Abolsky, es un amante de la música que no solo colocó 5 pianos a lo largo del hotel, sino que hizo componer música especial que se escucha… ¡bajo el agua de la piscina!

Esquí en Cerro Castor
Atractivo central de la temporada de invierno (que no es la de mayor afluencia de turistas), el Cerro Castor ofrece todas las comodidades para los amantes del esquí ($ 1.000 el pase diario), con un par de extras: sus 800 metros de desnivel esquiables no se sienten porque sobre el nivel del mar es mucho menor que otras alternativas andinas, lo que no altera la capacidad aeróbica (sobre todo entre los menos entrenados).

Con excelente nieve en esta época del año, la ubicación austral del Cerro Castor le permite tener la temporada más larga, con condiciones de esquí hasta septiembre, inclusive.

Apostilla: Juan Carlos Begué, titular de Cerro Castor SA -concesionario del predio- es un impulsor de la marca Nieve Argentina que motoriza los 7 centros de esquí del país: Caviahue, La Hora, Catedral, Chapelco, Cerro Castor, Las Leñas y Cerro Bayo.

Cordero fueguino en Morada del Águila
Parte del Castor Ski Lodge que incluye cabañas soñadas, el restaurante Morada del Águila ofrece un hogar a leño indispensable para entrar en calor tras la montaña y el mejor cordero (fueguino, distinto al patagónico) de la comarca. Centolla del Beagle, Merluza Negra y otros menúes disponibles.

Apostilla: La Escuela de Esquí y Snowboard del Cerro Castor es dirigida por el reconocido Pedro Vergara, un mendocino que conoce no solo las técnicas del deporte sino cómo hacer para que toda la familia tenga una experiencia inolvidable en la nieve.

Sobrevolar Ushuaia y brindar en plena montaña
Heliushuaia es una compañía que con tres helicópteros con capacidad de tres pasajeros (más piloto) ofrece un servicio inigualable: sobrevolar la ciudad y -si el tiempo lo permite- brindar en la ladera de la montaña.

A cargo de Osvaldo Mella, la empresa tiene todo un abanico de excursiones disponibles y sueña con una habilitación para poder llegar -con aviones- hasta la base Petrel (o Marambio) en la Antártida.

Apostilla: Argentina está desaprovechando las posibilidades de usar la Antártida como producto y “marca” para el turismo, por permisos que el Ministerio de Defensa no otorga a operadores privados que lo han solicitado a su cuenta y riesgo empresario.

Tiritando en el Penal de Ushuaia
De los cinco pabellones que constituyeron el Presidio Penal de Ushuaia, la ciudad tuvo la feliz idea de preservar -en su estado original- uno de esas sombrías y heladas galerías.

Convertido hoy en Museo con múltiples atractivos, visitar la cárcel puede tomar media hora o tres días, como explica Painé Ivkovic, la encantadora anfitriona del InFueTur. Lleno de anécdotas y material de lectura en sus paredes, el viejo Penal está indisolublemente asociado al “Petiso Orejudo”, célebre criminal de principios del siglo pasado, entre otros prisioneros célebres.

Apostilla: Los descendientes de los guardiacárceles del viejo penal se constituyeron en las primeras familias arraigadas en Ushuaia y a ellos pertenecen los mejores terrenos de la zona céntrica.

Paseo en trineo de perros
Los adorables husky, dotados biológicamente para correr y tirar en la nieve, ladran de alegría cuando se preparan los trineos. El paseo es mágico: los perros guiados por la voz del conductor, el frío que golpea en la cara y el paisaje imponente que se abre a la velocidad del trineo. Ideal para niños ($ 1.300 por persona).

Apostilla: “El maltrato para estos perros es tenerlos en la ciudad, un hábitat que por temperatura y condiciones los agrede; acá están excelentemente cuidados y alimentados y jamás se les pega o maltrata”, explican los responsables de esta actividad".

Abriendo camino en motos de nieve
Para quienes pasan del paseo con perros, Ushuaia Blanca y su anfitrión-dueño, Patricio PatoCornejo ofrecen también un paseo en motos de nieve que son manejadas por los propios visitantes, adelantados por el guía.

Apostilla: La promoción del turismo en Tierra del Fuego está a cargo del InFueTur que dirige Luis Castelli, un especialista en consultoría política que tiene en el cordobés Mario Riorda como amigo y referente.

Camina con raquetas y almuerzo en lo del “Colorado”
Para completar la ronda de Ushuaia Blanca, la propuesta es calzarse unas raquetas bajo las botas (para evitar hundirse mucho en la nieve) y emprender una caminata de un kilómetro largo hasta llegar a una réplica de la cabaña que albergó al pionero Ernesto el ColoradoKrund.

Aún con el equipamiento moderno, las condiciones del clima se hacen sentir y llegar a la cabaña lleva a admirar la titánica tarea de los primeros pobladores de la zona.

Un día completo con Ushuaia Blanca, incluyendo la práctica de esquí de fondo (diferente al esquí andino), trineo de perros y caminata ronda los $ 2.800 por persona.

Apostilla: Los castores son una plaga en Ushuaia. Traídos por el hombre a la región en afán de criarlos por su pelaje, terminaron en libertad y hoy son una población de unos 150.000 de estos roedores que dañan árboles irreparablemente y alteran los cursos de agua.

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