Martes 12 , Diciembre de 2017

9 cuidados cuando la marca es tu apellido

(Por Daniel Colombo) En el momento de decidir que tu empresa o tu producto lleve tu apellido como marca, es necesario que tengas muy en cuenta la forma de resguardarte, ya que tu sello personal quedará para toda la vida ligado al desenvolvimiento de ese negocio.

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Si todo marcha bien y tienes éxito no afrontarás mayores problemas; sin embargo, cuando las cosas pueden salir de otra forma, necesitas asegurarte de que tu reputación personal salga lo menos lesionada posible, ya que lo que se mancha es tu apellido. Y además, es firmar de puño y letra, todos los días, un contrato contigo mismo y con los demás: tú eres el máximo aval.

Si bien es cierto que “firmar” con tu apellido tu propio proyecto es sumamente saludable en términos de comunicación e imagen, puesto que eres tú quien lo respalda directamente, en muchos casos es conveniente evaluar exhaustivamente los pros y contras de asumir rápidamente este compromiso.

Cuidados esenciales

Como se trata de perdurar, y no de hacer un negocio del momento, tu apellido necesita ser resguardado de todas las formas posibles.
Estos 9 cuidados pueden ayudarte a reflexionar:

Coherencia. Así como en la vida, todo lo que haces en el mundo, te define. Las personas se forman una imagen acerca de ti, tu proceder, tus cualidades; y también tus defectos. La coherencia entre el pensar, hacer, sentir y ser, se manifestarán mucho más rápidamente si tu marca es tu apellido. La coherencia es fundamental, ya que cualquier traspié en el mundo empresarial te afectará en el “buen nombre y honor” -como dice el lenguaje jurídico-, y viceversa.

Integridad. Este concepto que a muchos se les hace difuso y poco preciso, es, ni más ni menos, que la forma de sostenerte de pie en tus valores y tu misión personal, y también profesional, aplicada a tu negocio cuando lleva tu apellido. Ser íntegro es no corromperse, mantenerse fiel a los principios y moverse hábilmente en el mundo cambiante sosteniéndolos como bandera. Por supuesto que suele ser más sencillo ser íntegro como ser humano, aunque a veces es más dificultoso llevarlo a los negocios. Si tu marca es tu apellido, necesitas lograrlo como una forma de auto protección de tu “sello de fábrica” que te acompaña desde que naces hasta que te vas de este mundo.

Excelencia en productos y servicios.  Una forma de sostener la integridad es enfocarte en la excelencia. Una vida errática, con poca proyección, sin valores y tomando atajos para ir más rápido, seguramente te apartará de la excelencia. Si quieres que tu apellido no se manche, necesitarás enfocarte en este rasgo mayor de calidad, para hacer de eso, un sello distintivo que perdurará a pesar de que en algún momento, decidas concluir ese proyecto comercial, o bien lo vendas o pases a otras generaciones.

Línea de tiempo. Todas las decisiones que tomes en tu proyecto empresarial que lleve tu apellido, afectarán tu vida para siempre. Necesitas ver esta perspectiva ya que así tendrás mayor consciencia del impacto no sólo del momento, sino a corto, mediano y largo plazo.

Experiencias. Otro aspecto fundamental es el escalón de experiencia permanente que construirás si tu empresa lleva tu nombre. La curva de la vida se enriquecerá de una
manera extraordinaria, tanto por los acontecimientos positivos como por aquellos imprevistos o situaciones indeseadas. Si aprendes a transformarlo en lecciones valiosas para tu crecimiento personal y profesional, sabrás que cualquier cosa que suceda está diseñada para tu evolución.

Reputación. El nombre y apellido es como tu firma, y forma parte ineludible de tu identidad. Llevarlo en todo o en parte a tu empresa, influye directamente en tu reputación personal, ya que convivirás con eso de por vida.

Entorno legal. Necesitas cuidar al máximo los aspectos legales que incumben a tu empresa para que el apellido no se vea enredado en situaciones indeseables. Debes saber que cuánto más crezcas, más expuesto estarás, y más querrán bajarte de ese lugar. Incluso habrá personas muy cercanas que posiblemente puedan traicionarte -aunque suene duro leerlo. ¡Imagínate lo que es vivirlo! Toma todos los recaudos, para, al menos, tener mejores herramientas para afrontar lo que pudiese sobrevenir.

Registros legales. Muchos se lanzan a la aventura de emprender sin prestar atención a este resguardo, que es fundamental. Registros de tu marca, patentes, dominios de Internet, la conformación de constituciones societarias y cualquier otro aspecto que un profesional de leyes o administración y finanzas sabrán explicarte al detalle, forman parte del paquete esencial fundacional a tener en cuenta.

Tu empresa afecta tu imagen personal. ¿Se te acerca más gente ocasionalmente cuando saben que tienes un emprendimiento? Esto es sólo una pequeña parte de lo que significa llevar adelante un negocio o empresa. Sucede que hay muchas personas deseosas de estar cerca de quienes hacen cosas, aunque, por supuesto, no siempre son conscientes del enorme esfuerzo que significa. Tu empresa influirá entonces en tu imagen personal, en positivo o negativo. No es posible separar las cosas, y menos ante tu entorno. ¡Incluso muchos te hablarán como si tuvieses la obligación de contratarlos sólo porque te conocen! Cuida mucho tu imagen, de ambos lados, ya que, como vemos, se nutre mutuamente.

Recuerda: todo comunica, no sólo lo que tú piensas que es relevante para los demás. Cuida lo no dicho y observa lo que se expresa hacia el mundo: los ojos de los demás estarán pendientes de ti, mucho más de lo que piensas. De estos cuidados básicos depende, en gran parte, el éxito que anhelas.

Daniel Colombo
Motivador y Master Coach Internacional especializado en CEO, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; autor de 21 libros y comunicador profesional.
 

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