“Cuatro años es muy poco para cambiar la historia de las ciudades, pero mucho para sembrar cambios. Necesitamos políticas de continuidad que generen estrategias en lo político, en lo económico, en lo social y en lo ambiental. En Medellín, tres gobiernos siguieron con las políticas Plan de Desarrollo Local, que hacen foco en programas de viviendas, espacio público, participación ciudadana y medio ambiente equilibrado”, relató.
Aseguró que los políticos deben invertir en obras públicas –en especial un sistema eficiente y económico de transporte público – ya que las ciudades latinoamericanas han crecido rodeadas de cordones de pobreza y eso se va a transformar en una bomba.
“Las quejas de que no hay dinero (para inversiones sociales) no son ciertas, lo que falta es trabajar juntos para que no brille el alcalde sino la ciudadanía. El problema no es que el Estado piense la ciudad de una manera y los privados de otra, esto debe solucionarse de manera conjunta”, dijo.
La solución, las ciudades compactas
Para el especialista, los desarrollos urbanos deben estar pensados en torno al concepto de ciudades compactas, donde se pueda tener movilidad sanas (caminar o bicicleta), normativas para los autos que ingresen al centro de la ciudad, un sistema de transporte público digno que permita ganar tiempo a las personas que lo usan. “No sólo tenderemos una ciudad compacta que permita competir con el resto del mundo sino una ciudadanía más feliz, más capacitada, más productiva. Eso hicimos en Medellín, y nos hemos dejado de matar”.