Tarragona (Europa)
(Especial El Galeón) Refleja su pasado romano a través de circos, anfiteatros, murallas y templos que recuerdan el origen de esta próspera ciudad catalana, en España.
Tarragona está situada en el extremo norte oriental de la península ibérica. Es la capital más meridional de Cataluña. Una fortaleza natural, una colina de 82 metros situada al lado del mar con un puerto de aguas tranquilas en el mar Mediterráneo. Su población ronda los 120.202 habitantes y su lengua oficial es el catalán, junto con el castellano. Posee un importante patrimonio artístico y arquitectónico declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. Todo esto hace de Tarragona uno de los lugares de mayor afluencia turística en Europa. Su casco antiguo separado de la Rambla Nova abre camino a un sinfín de anchas y grandes avenidas que dibujan la modernidad de la ciudad, contrastada con el barrio Marino y las bellas playas vírgenes de sus costas.
Tras arribar, dimos comienzo a nuestro primer día en Tarragona y elegimos las ruinas Romanas de Tarraco para visitar. El conjunto arqueológico que forma este sitio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000, con 14 lugares distintos. El casco antiguo en la parte alta de la ciudad coincide con el antiguo Fórum Provincial de Tarraco. Está rodeado por la muralla romana, cuya longitud hacia el siglo tres antes de Cristo era de unos cuatro kilómetros.
Sin embargo, en la actualidad, sólo se conserva alrededor de un kilómetro y una puerta original. El casco antiguo, conocido popularmente como Part Alta, es una de las zonas más visitadas por viajeros y lugareños gracias a la oferta gastronómica y de ocio.
La Catedral resulta un exponente magnífico de templo religioso cristiano iniciado hacia el siglo 12. Su estilo arquitectónico está entre el románico y el gótico, hallando en este peculiar edificio una armonía sonante de estilos artísticos diferenciados entre sí, que hacen del conjunto un gran edificio digno de una sede episcopal primada.
En tanto, el Anfiteatro Romano resulta uno de los múltiples restos de esa época que se pueden ver en la ciudad. Construido a fines del primer siglo después de Cristo, y de forma elíptica, se accede a él a través de una escalinata, que conduce a las gradas. En el anfiteatro se celebraban las populares luchas de gladiadores con animales y, en ciertas ocasiones, servía de escenario para las ejecuciones, como fue el caso del obispo Fructuoso. En honor a él se erigió, durante la dominación visigótica, la Iglesia de Sant Fructuoso y, siglos más tarde, la de Santa María del Miracle, instalándose en ellas los frailes trinitarios. Durante el siglo 19, el anfiteatro sirvió como cárcel y fue declarado Monumento Nacional en 1924.
Arenas finas y doradas
Luego de visitar la zona arqueológica, decidimos cambiar de paseo y acercarnos al mar en busca de un poco de sol y agua. La ciudad también ofrece áreas apropiadas para la práctica de deportes náuticos, como windsurf, vela, esquí náutico y submarinismo. Otros grandes atractivos son sus playas, que se encuentran a lo largo de 15 kilómetros de costa. De fácil acceso, se caracterizan por sus aguas cristalinas y arenas finas y de color dorado, lo cual les da el nombre de Costa Dorada. Tienen servicios y comodidades.
Después, fuimos a comer y nos encontramos con una variada gastronomía basada en productos de mar. Aquí la pesca es abundante y está unida a una agricultura generosa. Esto hace que la cocina de la ciudad tenga un sabor autóctono y especial. No pudimos dejar de saborear comidas típicas como romesco (salsa de tomate con guindillas secas y almendras) y rossejat (cazuela de pescado con salsa de tomate, cebolla y papas). El cultivo de la viña en la zona también resulta de antigua tradición, constituyendo actualmente la explotación agrícola más importante. Se producen vinos blancos, rosados, tintos y espumosos. En general, son de moderada graduación alcohólica, bien dotados de acidez, ligeros y de aroma delicadamente frutado.
Torres humanas
Durante un último paseo por la ciudad volvimos por un momento al pasado y nos encontramos con torres humanas y mucho público a su alrededor. En 1932, cuando se recuperaron construcciones como el Dos de Siete o el Cuatro de Ocho, en Tarragona se celebró el primer Concurso de Castells en la Plaza de Toros. La celebración consiste en edificar con humanos torres altas y muy elaboradas.
Las ediciones de 1992 y 1933 fueron las primeras muestras de este certamen.
Así, la ciudad recuperó el concurso. Después, durante algunos años, este evento fue interrumpido hasta que en 1980 volvió a ver la luz en la Plaza de Toros local.
Desde entonces hasta hoy evolucionó. Los cambios para mejorarlo han sido una constante. El certamen mantuvo la edición bienal. En su edición 22, el concurso reunió a 18 collas (torres humanas) y 12 mil personas como público. Después de tanta destreza, nos fuimos por unos tragos al centro de esta ciudad catalana.
Hoja de viajero:
Pasajes:
La ciudad posee dos aeropuertos, uno en Reus (a siete kilómetros) y el otro en Barcelona (a 82 kilómetros). También tiene servicio de trenes hacia las capitales principales del estado. Las líneas Madrid-Barcelona y Barcelona-Valencia-Alicante hacen escala en Tarragona.
La mejor época para ir:
Desde marzo a noviembre. Inviernos muy fríos.
Requisitos migratorios:
Pasaporte al día.
Paseos:
Además de ofrecer una variada gama de tiendas, donde se pueden comprar típicos productos gastronómicos de la región, Tarragona cuenta con el barrio Marinero, punto de encuentro para la venta del excelente pescado blanco, de denominación de origen y el mejor marisco de la Costa Dorada. Campo de golf: se ubica en un bonito paraje verde, con restos arqueológicos romanos. Posee nueve hoyos y dispone de restaurantes, zona para niños, pista de tenis y squash y piscina.
Compras:
En la calle Mercería, todos los domingos por la mañana se instala un pequeño mercado callejero con objetos curiosos.
Comidas:
Platos como la paella marinera, el arroz negro y el pescado a la plancha, entre otros, son posibles de degustar en restaurantes cercanos al mar. Merecen especial atención los vinos de denominación de origen Tarragona, muy apropiados para acompañar postres.
Tips y curiosidades
- Tarragona es una histórica ciudad pirotécnica. Allí se concentran, una vez al año, todos los fanáticos de los fuegos artificiales (jurado, público y lanzadores) quienes, además de pasar seis días a pura luz, participan por importantes premios.
- La Ruta del Cister es un recorrido por los tres monasterios: visitas culturales, paisajísticas e históricas interesantes. Mide 104 kilómetros de largo, que pueden hacerse a pie, a caballo o en bicicleta.
- La Ruta Aventura a la Cueva de la Fuente Mayor es una ruta espeleológica al interior del río subterráneo que, cuando sale al exterior, recibe el nombre de Francolín. Con esta visita se puede conocer el recorrido interior de la Cueva, con la Galería del Lago.
Contactos
Códigos de área telefónicos:
España: 34. Tarragona: 977.
Policía:
Tels. 977-240-345 / 092.
Hospital de Urgencias:
Passeig de Torroja. Tel. 977-232-714.
Oficina de Turismo de Tarragona:
Calle Mayor 45.003. Tel. 977-245-203.
Internet: www.tarragonaturisme.cat