Alto Rumbo: turismo activo y sostenible en las sierras de Córdoba (infraestructura propia en el Champaquí con energía solar)

Alto Rumbo es una propuesta de turismo sustentable de las sierras que combina experiencias en la montaña, con el aprendizaje sobre la importancia de proteger nuestra biodiversidad. 

“Nuestro diferencial está en entender que podemos hacer turismo de montaña de calidad y, al mismo tiempo, cuidar el lugar donde trabajamos y generar oportunidades en nuestra comunidad”, expresa Miguel Coranti, uno de los CEOs de Alto Rumbo. Completan el team Gerardo Ciria, Mariano Bearzotti.

La visión sustentable atraviesa toda la empresa. Tienen infraestructura propia en el Champaquí, trabajan con proveedores y talento local y se ocupan de controlar aspectos concretos como el uso de la energía, el agua, los residuos y los insumos que utilizan en sus propuestas.

Como empresa B la certificación les ayudó a ordenar y medir las decisiones que venían tomando en forma intuitiva y práctica. En lo ambiental, avanzaron con energía solar, sistemas de tratamiento y reducción del consumo de agua, la instalación de baños secos, gestión de residuos y restauración de bosque nativo a través de la Fundación Sembradores de Agua. En el manejo de residuos se solicita a los visitantes que suban a la montaña con la menor cantidad de packaging posible, después se hace una separación en origen entre orgánicos, aluminio vidrio y cartones. Los orgánicos van al gallinero y el resto de comidas quedan para los perros. En el caso de vidrios, botellas, latas y plásticos, se bajan con las mulas y se depositan en los cestos diferenciados que están en Villa General Belgrano o Santa Rosa de Calamuchita.

Esta iniciativa está destinada a la restauración del bosque nativo de tabaquillos, y a desarrollar experiencias de montaña adaptadas para personas con discapacidad motriz. “La idea es bastante simple: que más personas puedan vivir la montaña y que nuestra actividad deje un impacto positivo en el territorio”, agrega Miguel.

En lo social, buscan que una parte importante de lo que genera el turismo quede en la región: más del 90% de sus compras se realizan a proveedores locales y sostienen un equipo de alrededor de 20 personas, además del empleo indirecto que genera cada salida. “Y el aspecto económico es indispensable: necesitamos una empresa sana y rentable porque esa continuidad es la que permite sostener empleo, proveedores, inversiones ambientales y proyectos que necesitan muchos años para producir resultados”, asegura Miguel.

Las propuestas se desarrollan en ambientes naturales sensibles, desde trekking, travesías, expediciones y programas como Champaquí Adaptado se organizan teniendo en cuenta las características y regulaciones de cada territorio.

En el Cerro Champaquí además tienen un refugio donde utilizan energía solar, realizan tratamientos para optimizar el agua y utilizan baños secos. En lo referido al tratamiento de aguas, crearon la primera planta de fitosanitarios para aguas servidas en el Champaquí.

También apuestan por un manejo de residuos sustentable y restricciones al ingreso de vehículos, que se utilizan fundamentalmente para la logística. También controlan el peso transportado por los animales de porteo para garantizar su bienestar. “A esto se suma nuestro trabajo con Sembradores de Agua y Acción Serrana, dentro de la red latinoamericana Acción Andina. Entendemos que utilizar un espacio natural también genera la responsabilidad de participar activamente en su conservación”, considera Miguel.

Logros y desafíos en la montaña

Alto Rumbo recibió el Bitácora de Oro como Mejor Experiencia de Turismo Aventura de Córdoba y la Fundación Sembradores de Agua obtuvo el Bitácora de Plata en Desarrollo Sustentable. A eso se sumó este año la certificación de CIBECO S.A. como Empresa B. “Pero la certificación es principalmente un nuevo punto de partida. El desafío ahora es incorporar cada vez más la mirada de triple impacto a las decisiones cotidianas de la empresa, medir mejor nuestros resultados y aprender de otras Empresas B”, añade Miguel.

El empresario también agrega que su objetivo es demostrar que desde el interior de Córdoba se puede construir una empresa competitiva, generar empleo y crecer sin perder de vista el territorio. “Nuestro desafío es justamente ése: crecer manteniendo la coherencia entre lo económico, lo social y lo ambiental”, considera.

La principal estrategia para crear un turismo responsable y sostenible está en la experiencia misma. “Nuestros guías tienen un rol central porque además de conducir y cuidar al grupo, interpretan el ambiente y ayudan a entender qué lugar estamos recorriendo, qué especies encontramos, de dónde viene el agua y por qué determinadas conductas son importantes para conservarlo”, cuenta Miguel.

También trabajan sobre toda la cadena del viaje, incorporando su propia empresa de transporte, capacitan al equipo, eligen proveedores locales y articulan con organizaciones ambientales y actores de la comunidad. “Además trataos de involucrar al pasajero. Queremos que vuelva de una travesía habiendo disfrutado la montaña, pero también comprendiendo un poco mejor su fragilidad. Cuando alguien conoce lo que ocurre detrás de un paisaje y entiende el esfuerzo que demanda conservarlo, cambia también su manera de relacionarse con ese lugar”, finaliza.

 

El equipo de Grupo Educativo Santo Domingo

Hace más de 40 años, la Academia homónima ingresaba al mercado cordobés con una propuesta orientada a formación en oficios técnicos — desde entonces han capacitado a más de 100.000 alumnos. En la actualidad, el grupo cuenta con otras dos unidades de negocio: el Centro Educativo Santo Domingo (educación inicial, primaria y secundaria) y el Instituto Superior Santo Domingo (carreras de nivel superior con foco en tecnología y habilidades duraderas).

EnjoySTIDinner: la plataforma cordobesa que busca convertirse en el "sistema operativo" de los restaurantes

Anotar la comanda en un papel, mandar el pedido a la cocina, tipear el monto en la caja para cobrar y después abrir otro programa para sacar la factura electrónica. Para Marcos Chikilian, programador y fundador de la firma cordobesa Enjoy STI, el sector gastronómico comete el mismo error desde hace veinte años: emparchar la operación de un negocio con cinco programas distintos que no se hablan entre sí.