No es un movimiento aislado. El anuncio llega justo cuando la marca cumple su primer aniversario en el mercado local, con números que explican la apuesta.
La alianza contempla activaciones de marca, acciones de comunicación y experiencias para los hinchas, aprovechando los derechos asociados al patrocinio.
La idea, según la compañía, es usar el fútbol como puerta de entrada para acercar sus soluciones de movilidad eléctrica e híbrida a públicos que todavía no tenían a BYD en el radar.
“El fútbol ocupa un lugar muy especial en la vida de los argentinos y representa valores que compartimos como compañía, como el trabajo en equipo, la superación y la pasión”, dijo Nicolás Konsol, gerente de Marketing de BYD Argentina. Y agregó: “Queremos que nuestra tecnología forme parte de la vida cotidiana de cada vez más argentinos”.
Del otro lado del mostrador, Francisco Duarte, CEO de la LPF, leyó el acuerdo en clave de mercado: “La incorporación de BYD refleja el atractivo del fútbol argentino para las compañías de proyección internacional”.
De Europa a la LPF
El desembarco en el fútbol local no es improvisado: replica una estrategia que BYD ya aplica a escala global. La marca es Socio Automotriz Oficial de pesos pesados como el Paris Saint-Germain, el Manchester City y el Inter de Milán. Ahora traslada esa fórmula a uno de los fenómenos culturales más fuertes del país.
En su primer año en Argentina, BYD superó los 12.000 clientes, presentó ocho modelos y armó una red de más de 20 puntos de venta oficiales. Además, se quedó con el liderazgo en el segmento de vehículos 100% eléctricos: el BYD Dolphin Mini es hoy el eléctrico más vendido del país.
En ese contexto, el patrocinio funciona como una plataforma para sostener la expansión comercial y ganar reconocimiento de marca en un mercado donde la movilidad eléctrica todavía está en etapa de adopción.
La apuesta de fondo
BYD insiste en que su desembarco es de largo plazo y que busca “democratizar” el acceso a tecnologías de movilidad más eficientes. Ponerse en el pecho de la Liga es, sin dudas, una manera bastante directa de decir que vino para quedarse.