Carta Abierta pide más control estatal

Los intelectuales que conforman el grupo kirchnerista Carta Abierta aseguraron que la Ley de Abastecimiento es la única forma de bajar la inflación sin generar pobreza. Cuestionaron a “la élite del gran empresariado que ha recolectado grandes ganancias durante una década de recuperación económica (…) resiste ahora una necesaria regulación” y criticaron el modelo basado en alimentos transgénicos.

La extensa misiva, titulada “Buitres y halcones: crítica de la economía política del capitalismo de la globalización”, fue publicada por Página 12. Entre otras cosas, sostiene que “Wall Street y la Panamericana son dos teatros políticos que pueden pensarse conjuntamente” y cuestiona el avance de “nuevas economías basadas en el avance de artificios biológicos –como la semilla transgénica–“ a las que se agregan “nuevos nódulos que posibilitaban la producción de mercancías, imágenes, enunciados sobre el vivir de ‘alta gama’”.
Los intelectuales kirchenristas cuestionan que “la élite del gran empresariado que ha recolectado grandes ganancias durante una década de recuperación económica (…) resiste ahora una necesaria regulación”, por la nueva Ley de Abastecimiento, “que procura un reparto más justo de la riqueza y los ingresos”. Y sostienen que lo que buscan con esa resistencia es “sustraer al mercado de esa intervención democrática” para “apropiarse de beneficios extraordinarios obtenidos sobre la base de sumergir en la pobreza y la indigencia a las mayorías populares”.

El equipo de Grupo Calypso

La desarrollista acaba de sellar el inicio de una nueva etapa con la inauguración de sus flamantes oficinas sobre Sol de Mayo al 1.300, en el mismo lugar donde está emplazado Egeo, uno de sus proyectos emblema.

¿Dormir en una estación de servicio? La apuesta de Construcciones Flash: módulos de $ 12.000.000 y con recupero estimado en siete meses

(Por Juliana Pino) La empresa misionera Construcciones Flash desarrolló módulos de descanso que se reservan desde una app, se alquilan por hora y buscan convertir espacios ociosos de las estaciones de servicio en una nueva fuente de ingresos. Cada unidad cuesta $ 12 millones y el modelo ya apunta a expandirse a Córdoba, Buenos Aires y Neuquén.