¡Cuidado, no se comen!

Vienen en forma de huevos, sándwiches, caramelos e infinita variedad como productos comestibles existen en el mercado pero su finalidad lejos está de terminar en un plato. Los “objetos de deseo” de esta semana engañan al ojo y juegan con los sentidos. Mirá…

Una barrita de chocolate que esconde un espejo o una derretida para trabar las puertas (en Morph). Y, para los fanáticos de las galletitas, unas de chocolate con crema de “peine”.
“Dulces sueños”. Y así serán con esta almohada. (By Omnipresentes)
¡Qué papafrita! Para que no te olvides nada con estos post it. (By Omnipresentes)
Otra opción de anotadores pero más saludable, con forma de frutas. (By Grupo en Diseño)
Huevos como salero y pimentero (by Gato) o huevo frito como lámpa (by Grupo en Diseño), todas las opciones.
Chicles ya masticados, ideales para la heladera. (By Gato)
Helados especiales con obleas como cuchara. (By Seta Bazar)
Un postre hecho de toallas. Una interesante presentación para un regalo común. (By Regalos con Diseño)

 

“Nos gusta jugar con la forma de los objetos y hacerlos parecer algo que no son”, rompe el hielo Gabriela Rusinek, publicista y socia de la marca nacional OmniPresentes junto al diseñador Walter Cesar Grasso.
Los objetos, además de funcionales y ornamentales, hoy se acercan al usuario y juegan con él. En esta oportunidad te presentamos piezas de decoración de uso cotidiano que implementan a su favor la morfología y finalidad por la que fueron creados: “queremos que los clientes siempre se sorprendan con nuestros productos y por eso escondemos bajo determinada apariencia su verdadera funcionalidad”.
Anotadores en forma de papas fritas, toallas envueltas como postres, barras de chocolate como espejos y un sinfín de productos se suman a esta tendencia del diseño industrial que adjunto siempre un complemento lúdico a sus propuestas.
“Ya no se prohíbe tocar, al contrario, la idea es que los clientes entren en contacto con nuestras creaciones y tengan una experiencia personal con el objeto, -aclara Rusinek y finaliza- el diseño se acerca a la gente”.

Con una inversión de US$ 10 millones, la Siglo 21 anuncia su nuevo campus en Río Cuarto (2 edificios y 1 auditorio para más de 5.000 alumnos)

(Por Rocío Vexenat) La Universidad Siglo 21 confirmó lo que en Río Cuarto ya empezaba a sonar como rumor fuerte: tendrá un campus propio en la ciudad. Y no será un anexo ni un edificio más. Será un “pueblo académico peatonal” de nueve hectáreas, con auditorio circular, edificio de aulas icónico y un masterplan que promete crecer durante décadas.