"En las reuniones con el equipo el mensaje es claro: cambiemos el chip de la forma en que venimos trabajando", grafica Silvina Parra al analizar el impacto del nuevo modelo de negocio. Para la ejecutiva, la velocidad hoy resulta determinante y exige animarse a probar y corregir de manera constante sobre la marcha.
La transacción comercial tradicional cede espacio a un vínculo de largo plazo centrado en la posventa y el asesoramiento tecnológico para que el usuario aprenda a aprovechar al máximo su vehículo. Esa filosofía se traslada de forma directa a la arquitectura del salón de ventas de BYD de Familia Parra, donde incorporaron ventanas vidriadas con vista directa al taller de posventa. De este modo, los clientes observan en tiempo real cómo trabajan los técnicos sobre las unidades, y viven una experiencia basada en la transparencia y la confianza.
Esa misma búsqueda de cercanía tuvo su prueba de fuego internacional durante la convención global de concesionarios en China. En esa oportunidad, Silvina tuvo la responsabilidad de exponer en apenas cinco minutos ante el propio fundador de BYD para explicar cómo colaborarían con los objetivos globales desde Córdoba.
La estrategia presentada se sostuvo en tres pilares: la atención cercana, la tarea de evangelizar al mercado local en las nuevas tecnologías y la presencia activa donde está el público, llevando los vehículos directamente a eventos masivos como Impulsar para que los usuarios los prueben sin intermediarios.
De empresa familiar a familia empresaria
Con un equipo compuesto por 300 colaboradores distribuidos entre las sedes de Córdoba y San Luis, la compañía mantiene el desafío de crecer sin perder su identidad de origen. "Más que una empresa familiar, hoy somos una familia empresaria", remarca la directiva. La clave para sostener ese ADN en plena expansión pasa por sumar profesionales cuyos proyectos personales se alineen de forma mutua con el propósito corporativo.
A la par, el rol del equipo comercial migró de la venta pura hacia el de asesores integrales, formados para indagar las necesidades puntuales de cada cliente antes de sugerir una solución.
Inteligencia artificial y la regla de oro (lo que no se mide, no se mejora)
La tecnología también pisa fuerte en la gestión diaria de Familia Parra mediante la incorporación de herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la atención al cliente y al desarrollo de tableros de control para la toma de decisiones estratégicas.
Bajo la premisa de que lo que no se mide, no se mejora, la firma monitorea indicadores constantemente para detectar dónde introducir cambios con rapidez. Esta dinámica exigió una transformación en el propio estilo de liderazgo de Silvina Parra: "La estructura y la forma de trabajar era lo que mejor me caracterizaba; hoy estoy cambiando esa estructura porque necesito ser más veloz y aprender más rápido".
Tercera generación en marcha (y el Protocolo Familiar como guía)
El recambio generacional ya dio sus primeros pasos con una pasantía piloto en el área de Experiencia del Cliente realizada por la hija de Sebastián Parra, Director Ejecutivo de la compañía, destacada por la responsabilidad y la humildad con la que asumió el rol, según nos cuenta Silvina.
El marco que ordena el futuro del grupo está definido por un Protocolo Familiar firmado y en plena aplicación. Este acuerdo entre los hermanos establece reglas claras para el ingreso de la tercera generación: formación previa fuera de la empresa, ingreso desde los puestos de base con el ejemplo y aprendizaje profundo del negocio desde la práctica diaria.