Fiat hizo la presentación oficial de su nuevo SUV en el Auto Show de Turín. El modelo, bautizado Grizzly, ampliará el portafolio de la marca por encima del Pulse y buscará hacerse un lugar entre los productos más competitivos del segmento. Tendrá dos propuestas de carrocería: una tradicional y otra con una caída posterior tipo Fastback.
La primera variante medirá 4,39 metros de largo, mientras que la versión Fastback será más grande, con 4,49 metros. A pesar de las dimensiones, el modelo seguirá encuadrado como un B-SUV y apuntará a rivales como el Toyota Yaris Cross, el Renault Captur y otros productos similares del mercado europeo.
La versión convencional mantendrá una carrocería de SUV tradicional, mientras que la Fastback se diferenciará principalmente en la parte delantera, con una caída del techo que le dará una imagen más deportiva —similar, aunque no idéntica, a otras propuestas Fastback de la marca—. La diferencia de longitud entre ambas versiones también impactará en el espacio disponible: según Fiat, la variante más grande tendrá una habitabilidad y un volumen de carga que podrían acercarse a los de vehículos de mayor tamaño. Por el momento, la marca no informó las cifras de ancho, altura, distancia entre ejes ni capacidad de baúl, datos que serán clave para definir su posicionamiento frente a la competencia.
En el plano mecánico, Fiat confirmó una gama con distintas tecnologías de propulsión: una alternativa micro híbrida, otra completamente eléctrica y una tercera con motor de combustión interna. A estas opciones podría sumarse una configuración más potente, estimada en alrededor de 180 CV, que combinaría un propulsor convencional con dos sistemas electrificados. De concretarse, superaría en potencia al motor 1.3 turbo de 175 CV que equipa al Fastback que se vende en Sudamérica.