El summit que Somos Pymes trajo a Córdoba se pensó para 1.500 empresarios pyme, con 30 stands, una ronda de networking y una agenda de más de 20 bloques que fue de la macro de la inteligencia artificial a lo más concreto: cómo cobrar, cómo vender y cómo financiarse.
La apertura institucional estuvo a cargo de Chris Dátola, CEO de Somos Pymes; Fernando Sibilla, ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia; y Sebastián Lazcano, gerente comercial y de Marketing de La Voz del Interior.
¿Ola o tsunami?
La pregunta la planteó el divulgador internacional Jon Hernández en la primera charla del día, y funcionó como hilo conductor de todo lo que vino después.
El bloque de IA fue el más nutrido. Diana Aragón Narváez y Juan Ignacio Asprella, de Personal Tech, abordaron cómo empezar con IA en una pyme “y no morir en el intento”. Gustavo Guaragna, CEO de Snoop Consulting, habló de adoptar IA “sin naufragar”, y Gustavo Koblinc, de Grupo Omint, mostró cómo aplicar automatización al negocio.
Por la tarde, la periodista Martina Rua planteó el nacimiento de un “nuevo profesional renacentista” para la era de la IA; Hernán Patrón Costas, cofundador de Tinnto, habló de la nueva fuerza de trabajo de humanos más agentes; y Fredi Vivas, CEO de RockingData, repasó “los cuatro mundos de la IA”. La consultora Sofía Contreras, en tanto, llevó todo a un llamado concreto: pasar a la acción.
Plata, cobros y ventas
La jornada no fue solo algoritmos. Un panel con Banco Supervielle, IOL Empresas, Brubank, Bancor y Argenpymes SGR, moderado por la economista Nancy Villarruel, repasó las herramientas financieras disponibles para pymes. Dátola compartió escenario con Gonzalo Díaz Solá, CEO de GIRE, para hablar de la gestión de recaudación.
El panel de ventas con IA reunió a Germán Viceconti (Neuralsoft), Francisco Moreno del Campo (Pipelime) y María Eugenia Haeusser, gerente de Estrategia de Negocio de iPlan. Su mirada resume bien el tono del día: “Entre quien te provee una herramienta y otro no hay mucha diferencia; la diferencia es quién te la hace usar”, dijo a InfoNegocios. Para ella, el desafío es que las empresas “se animen a salir de cuadernos o papeles y empiecen a tecnificarse con cosas simples”.
Completaron el bloque Mario García, de DHL Express, con el impacto de la IA en la logística global, y Gaita González, de GrupoSet, con sus “10 reglas de CX 2026”.
Casos con tonada (y un pescado)
La parte más esperada fueron los casos de éxito. Walter Abrigo, director general y socio de Santex, y Gastón Araguas, CEO de Indama, contaron sus experiencias en un panel moderado por Daniel Alonso, editor jefe de Negocios de La Voz del Interior.
El que se llevó las risas y las anotaciones fue Claudio Messina, director de Marketing y Comercial de Fantoche, con el caso Pescado Raúl. La empresa, que fabrica 1,5 millones de alfajores por día y llega a 300.000 puntos de venta, lanzó junto a Joaquín Levinton un alfajor que ya vendió 10 millones de unidades y se convirtió en el producto de mayor margen de la compañía. Todo empezó cuando el músico llegó a su oficina sin vendedores ni sabor definido, y una fila de operarios pidiéndole fotos convenció a la empresa de apostar.
Su frase quedó como síntesis de la jornada: “La IA no reemplaza, amplifica lo que ya existe: el orden o el caos”.
El hilo común
Con bancos, telcos, consultoras y una alfajorera en el mismo escenario, las coincidencias fueron llamativas. Casi todos los oradores pusieron el foco en lo mismo: la tecnología ya está disponible y es cada vez más parecida entre proveedores. La diferencia está en adoptarla, en usarla bien y en no perder el trato humano.
Messina lo dijo desde el marketing (“la atención de una máquina va a ser hasta rechazada por el consumidor”), Haeusser desde la infraestructura y los paneles de IA desde la gestión: empezar simple, sin naufragar, con humanos y agentes trabajando juntos.
El cierre
El broche lo puso Mateo Salvatto, emprendedor tecnológico y creador de Háblalo, con una charla titulada “Todos podemos cambiar el mundo”. Para un auditorio de pymes que pasó el día escuchando cómo competir contra gigantes, el título funcionó casi como una consigna.