La incorporación de las prendas masculinas termina de acelerar el motor de una unidad de negocio que venía pidiendo pista en la fábrica. Según nos cuenta Francisco Lostaló, fundador de Malabia, el área de uniformes corporativos gana tanto terreno en el esquema operativo que ya absorbe cerca del 20% de la producción total de la marca.
A diferencia de los grandes talleres industriales que solo encienden la maquinaria por pedidos multitudinarios, Malabia estructuró la propuesta para ser funcional al tejido empresarial de Córdoba. Para encargar un lote de prendas no hace falta ser una corporación: el mínimo de compra arranca en empresas de solo 10 personas.
En cuanto a los valores de referencia para equipar a un empleado con la indumentaria básica, los precios que manejan hoy en taller van desde $ 25.000 + IVA las chombas, mientras que los pantalones arrancan en $ 45.000 + IVA.
En la cartera de clientes que ya mueven pedidos con la firma figuran nombres de peso en el mapa provincial como OSDE, Centro Motor Toyota, Grupo Quijada, Parra, Montironi y URG.
Sin embargo, las empresas que picaron en punta y estrenaron la propuesta integral (vistiendo a hombres y mujeres bajo el mismo sello) fueron la firma de medicina prepaga MET y la concesionaria COLCAR. Y con estas cuentas como punta de lanza, la marca cordobesa busca seguir copando los vestuarios de empresas que buscan salir de la indumentaria de trabajo genérica.