En noviembre de 2001, cuando la gastronomía cordobesa todavía se movía dentro de formatos tradicionales, José "Pepe" Picolotti y Susana Mijelmon abrieron las puertas de San Honorato en la esquina de 25 de Mayo y Pringles. La propuesta no solo impulsó el desarrollo comercial de barrio General Paz, sino que sentó las bases de la cocina de autor en la ciudad.
Desde sus inicios, el proyecto buscó romper moldes. Uno de los sellos arquitectónicos y conceptuales más marcados fue su cava subterránea y el ventanal a la cocina, una estructura abierta que permite al cliente seguir de cerca el trabajo de la comanda y el emplatado en tiempo real.
A la par, la carta construyó su identidad con platos difíciles de encontrar en la plaza local. Propuestas como los caracoles y la centolla se transformaron con los años en insignias de la casa, sosteniendo una demanda fiel entre el público corporativo y los amantes de la alta cocina.
A 25 años de aquella apertura, el restaurante celebra su trayectoria manteniendo vigentes los pilares que lo convirtieron en una marca registrada.
Seis nombres para un menú aniversario
La conmemoración del aniversario tendrá lugar en 25 de Mayo 1208, B° General Paz, este jueves 5 de noviembre a las 21 hs con una cena de 6 pasos maridada por Bodega Rutini. La particularidad de la noche estará en la cocina, donde se reencontrarán seis chefs formados o vinculados a la historia de la casona:
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Roal Zuzulich (Herencia)
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Facundo Tochi (Sibaris)
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Dante Aparicio (Cartof)
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Julio Figueroa (IDA y Matorral)
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Adriana García (Cherry Seasons)
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Federico Czafrinski (actual chef y anfitrión de la casa)
Festejo con destino solidario
En esta oportunidad, el festejo tendrá un fin benéfico: el 100% de la recaudación por la venta de entradas (que tienen un valor de $ 170.000 por persona) se entregará a la Fundación Manos Abiertas, entidad que también gestiona las reservas para la velada al 351 6512728.
"San Honorato nunca fue solamente un restaurante. Fue una casa por la que pasaron personas que terminaron convirtiéndose en familia. Cumplir 25 años es celebrar ese legado y reencontrarnos con quienes ayudaron a construirlo", concluye Picolotti sobre el sentido del encuentro.