Una HP con repuestos más caros que la propia notebook

Rubén Amuchastegui: “Hace un tiempo compré una notebook Hewlett Packard (modelo Tx 1030) con un sinnúmero de prestaciones, que para ser sinceros, cubría sobradamente mi necesidad. También debo decir que por lo que pagué, podría haber comprado 2 notebooks comunes ó 3 básicas, de marcas de menor envergadura, pero prioricé la marca HP. Pasado el año y finalizada su garantía el wirless dejó de funcionar y no puedo usar mi computadora con red inalámbrica. Realicé 3 consultas a distintos service, los que unánimemente dijeron en sus diagnósticos que `se producía por el recalentamiento de su placa madre, que la falla aparece después del año y que no hay repuesto en la Argentina (que hay que conseguirlo en el exterior), y que saldría más caro de lo que pagué por mi computadora ($ 6.000)´. Reclamé en Defensa del Consumidor, y HP me responde que no hace lugar a mi reclamo por estar fuera de garantía…”.

72 horas más tarde…
No obtuve respuesta por parte de la empresa, confirmando la estafa que me hicieron. Espero que esto sirva para prevenir a todos aquellos ingenuos, como yo, que confió en una empresa a la que le importan muy poco sus clientes.

Leé todos los reclamos y sumá el tuyo aquí.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.