Cuando un CEO necesita un CFO, no sale a buscarlo a eventos de networking: contrata a un headhunter. Esa es la comparación que usa Axel Abulafia para explicar Velo, el servicio de matchmaking que fundó hace menos de tres meses y que propone trasladar el executive search a la vida afectiva: entrevistas en profundidad, una red privada de candidatos, confidencialidad y presentaciones curadas una por una, en lugar de perfiles públicos y swipes infinitos.
De una serie de Netflix a un deep research en Estambul
La idea nació en mayo de este año, durante un viaje familiar por España y Turquía. Semanas antes, Netflix le había sugerido El hombre de tu vida, la serie de Campanella en la que Mercedes Morán abre una agencia casamentera. Ya en Madrid, dos primas se le acercaron por separado con el mismo pedido: si tenía a alguien para presentarles. Abulafia les armó una lista de candidatos y, en la charla, les preguntó por qué no usaban apps. La respuesta fue un catálogo de frustraciones: perfiles que no coincidían con la persona real, conversaciones sin sustancia y tiempo perdido.
Esa noche, ya en Estambul, Abulafia (que había pasado 18 años en Globant) abrió la computadora y les pidió a Gemini, ChatGPT y Claude un deep research sobre el mercado global de citas y matchmaking. La conclusión fue que el servicio existía en Estados Unidos y Europa, pero no en Argentina ni, con este formato, en el resto de América Latina.
A la vuelta armó el proyecto como si fuera a pitchearlo ante un fondo de inversión y se lo presentó durante dos semanas a referentes del ecosistema emprendedor, con un pedido explícito: que se lo destrozaran. De cada reunión salió más entusiasmado. Así dejó su puesto de Chief Business Officer en una empresa de software y, a los 52 años, volvió a emprender.

Cómo funciona: red gratuita y clientes que pagan
El modelo tiene dos patas. La primera es la Red Velo, una comunidad privada a la que cualquiera puede postularse sin costo. Se completa un formulario de cinco minutos con datos demográficos, deal breakers (si fuma, si tiene hijos, si estaría dispuesto a mudarse, la religión), fotos naturales de los últimos 12 meses y redes sociales. Después, una matchmaker coordina una videollamada para validar la identidad y el perfil. Ese filtro no es menor. «Si sos hombre, queremos asegurarnos de que no seas violento», explica Abulafia, y cuenta que a una postulante que se negó a mostrar su Instagram privado la dejaron afuera. Los miembros de la red no buscan activamente: quedan en la base y solo los contactan si encajan con la búsqueda de un cliente.
La segunda pata son los clientes, que pagan para que el equipo busque por ellos. Pasan por dos entrevistas de alrededor de una hora sobre su historia, sus valores, sus relaciones anteriores y lo que esperan.
«Queremos entender qué falló en las parejas que tuviste y quién te gustaría tener al lado cuando volvés a las seis de la tarde muerto del trabajo y querés tomarte un fernet con unos quesitos», resume. A partir de ahí, el equipo revisa entre 30 y 50 candidatos, entrevista entre 8 y 12 y garantiza al menos cuatro presentaciones, siempre con doble consentimiento. La meta es que la primera llegue antes de los 45 días.
Cada presentación se hace con un one pager que incluye el nombre (sin apellido), los hobbies y el razonamiento de por qué esa persona es compatible. El apellido se omite a propósito: no quieren que nadie googlee ni revise redes antes de la primera cita.
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IA en la cocina, criterio humano en la decisión
De cara al cliente, todo es humano: WhatsApp, mail, videollamadas y matchmakers. Puertas adentro, la operación es tech-enabled. Con el perfil del cliente armado, el equipo corre un modelo de IA contra la base de la Red Velo, que devuelve un shortlist de las cinco personas más compatibles y explica por qué. El sistema fue evolucionando semana a semana. Ahora es bidireccional y también pondera qué busca la otra parte. «La tecnología resuelve muchas cosas para poder escalar; la persona resuelve el criterio», sintetiza el fundador. La decisión final sobre cada presentación es siempre humana.
Como maneja datos sensibles, Velo trabaja con un emprendedor del sector de ciberseguridad para blindar la base y define qué información puede pasar por herramientas de IA y cuál no.
Hoy el equipo cuenta con cuatro matchmakers senior, psicólogas y coaches, varias de ellas con pasado en Globant. Abulafia define el rol como un tercio recruiter, un tercio coach y un tercio terapeuta.
Los números del arranque
El plan original estimaba sumar 50 personas por mes a la red, por lo que a la semana 11 debería haber tenido 125. Tiene más de 400. Hay 12 clientes pagos, y más de la mitad llegó desde la propia Red Velo después de conocer el servicio desde adentro. Córdoba ya aporta unas 40 personas a la red.
El programa base cuesta desde US$2.000 por cuatro presentaciones en seis meses. Hay otro de diez meses con presentaciones ilimitadas en cualquier ciudad, pensado para quienes viajan. El cobro se divide en un 70% al inicio y un 30% como success fee cuando la pareja se concreta.
Desde Velo, aseguran que algunos profesionales más jóvenes le plantearon que el precio les resultaba alto, por lo que ya están trabajando en un plan más asequible.
Hacia dónde va
La compañía estima un mercado potencial de unos 28.000 profesionales en Argentina y proyecta superar los 100 clientes en su primer año, con una facturación cercana a los US$550.000. El plan prevé seis meses de MVP en Argentina y, a partir del sexto mes, el desembarco en Miami por su diáspora latinoamericana. Después vendrían España, México, Colombia y Brasil.
«La ambición no es construir otro unicornio de las apps de citas, sino el primer jugador latinoamericano de matchmaking premium», afirma.