Desde 2011 gastamos casi US$ 37.000 M para importar autopartes (¿es indispensable una industria automotriz?)

De cada auto que despachan las terminales locales, más del 70% es importado. Y desde 2011, pese al cepo y al modelo "de sustitución" de importaciones, nada hizo cambiar esa realidad, una de las claves que genera la histórica restricción externa de nuestro país. Un informe de las fábricas de autopartes argentinas revela que en el último quinquenio, el déficit de la balanza comercial de autopartes fue de US$ 36.900 millones, casi lo mismo que hoy tiene en sus reservas el Banco Central.

Las exportaciones de autopartes tuvieron en 2015 una caída record: se desplomaron 24% (US$ 1.658 millones, niveles similares al 2004) y el saldo negativo del comercio exterior de autopartes en 2015 fue de US$ 6.331 millones, (disminuyó un 5% con relación al año anterior, según la AFAC www.afac.org.ar).

El mayor déficit en el comercio de autopartes fue con Brasil (equivale al 30,11%). Las exportaciones de autopartes a ese país alcanzaron en 2015 a U$S 941 millones. A su vez, las importaciones de autopartes de Brasil fueron en dicho año de U$S 2.881 millones. El déficit bilateral de autopartes fue en 2015 de U$S 1.940 millones.

Reconvertir sectores deficitarios de divisas (autopartes, energía, eletrónica) - o generar superávits sustentables en moneda extranjera - será la gran tarea macroeconómica del nuevo Gobierno. Veremos que pasa.

Establecen el nuevo cuadro tarifario de luz y gas para 2026

El Gobierno nacional oficializó los nuevos cuadros tarifarios para los servicios de electricidad y gas natural, que comenzarán a regir a partir del 1° de enero de 2026 en todo el país. La medida se enmarca en los nuevos lineamientos de actualización definidos para el sector energético y fue publicada este martes en el Boletín Oficial.

Caprimsa cerró un 2025 de consolidación, diálogo y liderazgo en la cadena de valor minera

La Cámara de Proveedores Interdepartamentales Mineros de San Juan cerró un 2025 decisivo, no solo por su fortalecimiento institucional y su creciente protagonismo dentro de la cadena de valor minera, sino también por haber reafirmado un estilo de liderazgo basado en la coherencia, la construcción de consensos y el valor estratégico de la palabra honesta como principal activo del sector.