La relación con Doña Petrona no es solo una referencia nostálgica. La cocinera trabajó para Marmicoc y dedicó un capítulo de sus recetarios a la cocción en ollas a presión. Incluso existe una edición de 1953 de Cómo cocina Doña Petrona con ollas a presión, de 270 páginas.
Un ícono de la cocina junto a Marmicoc: Doña Petrona C. de Gandulfo popularizó las ollas a presión en 1952
La empresa fue fundada en 1948 por Juan Goldstein, un inmigrante alemán que llegó a Argentina después de la Segunda Guerra Mundial. La historia familiar cuenta que, durante un viaje al exterior, conoció la olla a presión, se llevó una a Argentina, la desarmó y comenzó a trabajar en una versión local.
El desafío no era menor: desarrollar un producto seguro con la tecnología disponible en aquella época. El resultado fue la primera olla a presión de fabricación nacional y uno de los productos que terminaría convirtiendo a Marmicoc en una marca reconocida por generaciones de argentinos.
Casi ocho décadas después, la olla a presión sigue siendo uno de los pilares del negocio, aunque Marmicoc ya no es solamente “la marca de la olla”. Actualmente trabaja con cinco grandes categorías: ollas a presión; cacerolas, sartenes y baterías de cocina; menaje; repostería; y accesorios, a las que recientemente sumó una nueva línea de fundición de aluminio.
La olla que todavía se vende
En la tienda oficial de Marmicoc, la olla a presión N.º 7, con una capacidad aproximada de 7 litros, se publica a $ 91.326, mientras que la N.º 9, de unos 9 litros, figura a $ 100.581.
Entre los productos destacados de la tienda aparecen, por ejemplo, la Cacerola 25 a $ 107.265, la Sartén 25 a $ 93.508, la Batería Sabores de cinco piezas a $ 87.417 y la Batería Click a $ 125.452.

Más unidades, más canales
El crecimiento de 2026 llega en un contexto en el que el consumo todavía presenta dificultades. Según explicó Diego Pinchuk, CEO de Marmicoc y nieto del fundador, la compañía está atravesando una etapa de expansión que combina tres factores: cierto rebote del consumo, la incorporación de nuevos canales de comercialización y la ampliación del catálogo.
El resultado fue un incremento del 45% en las unidades vendidas durante los primeros siete meses del año frente al mismo período de 2025.
Hoy Marmicoc produce alrededor de 10.000 unidades mensuales y cuenta con líneas automatizadas, algunas de ellas importadas. En su planta de 3.500 m² fabrica principalmente las ollas a presión y toda la línea de menaje, mientras que la categoría de repostería es importada.

La compañía trabaja con unos 400 clientes entre distribuidores, bazares, cadenas de electrodomésticos, supermercados y otros comercios. No vende directamente al consumidor final, sino que utiliza estos canales para llegar a los hogares.
Córdoba aparece en el mapa
Dentro de esta estrategia de expansión federal, Córdoba aparece como uno de los mercados donde Marmicoc busca dar un salto. La empresa ya tiene clientes en la provincia, pero ahora está buscando sumar uno o dos distribuidores con peso específico que le permitan ampliar significativamente su llegada.
El objetivo es replicar esta lógica en distintas partes del país y profundizar los canales de comercialización hasta lograr una presencia nacional más amplia.
De la olla a la fundición
Marmicoc incorporó recientemente una línea de productos de repostería, que según la empresa está teniendo una muy buena salida. Incluye moldes y productos para preparar distintas elaboraciones al horno.
A esto se suma una nueva línea de fundición de aluminio, que acaba de ser lanzada y reemplaza una categoría que anteriormente fabricaba localmente.
En paralelo, la empresa ya trabaja en un restyling de la olla a presión, aunque todavía no hay una fecha definida para su lanzamiento.
“Todas las líneas de menaje y cacerolas siempre estamos haciendo lanzamientos nuevos de productos, de colores, de diseños nuevos”, contó Pinchuk. La empresa cuenta además con certificación ISO 9001:2015 y mantiene sus procesos de recertificación.
“Un ideario es que en cada casa haya una Marmicoc”, resumió Pinchuk.