¿Tiene sentido que Argentina produzca autos? La respuesta de Manuel Antelo no deja margen: “Cero sentido”. Lo dijo en una entrevista con el economista Miguel Boggiano. Antelo no habla desde afuera: tuvo a su cargo durante muchos años la operación de Renault en el país, la ex Ciadea, y conoce la industria desde adentro.
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Quién habla
En 1991 Antelo tomó el control de Renault Argentina, que pasó a llamarse Ciadea (Compañía Interamericana de Automóviles), y quedó al frente de la marca en el país y de su desembarco en Brasil. Bajo su conducción se revitalizó la planta de Santa Isabel, en Córdoba, y Renault llegó a liderar las ventas del mercado local. Hacia fines de los noventa, en un año récord para la industria, la compañía fabricó cerca de 175.000 unidades, el 38% del sector en tiempos de pizza con champagne.
En 1997 vendió la mayor parte de su participación a Renault, y la empresa volvió a llamarse Renault Argentina. Siguió en el negocio automotor con Nissan, que después vendió a los japoneses. Ese mismo 1997 fundó Car One, el primer megadealer del país, con usados garantizados y 0 km de varias marcas en un solo predio de Tortuguitas, sobre la Panamericana, y con sucursales en Capital y el Gran Buenos Aires y actualmente sigue al timón de Grupo Antelo.
Manuel Antelo junto al Clio, el auto más vendido de Argentina en los 90. Foto: Archivo El Cronista.
El problema es la escala
Para Antelo el obstáculo no pasa por lo laboral ni por lo sindical. Lo ubica en otro lado: “más allá de temas laborales o sindicatos, es una cuestión tecnológica”. El argumento es el volumen. Argentina es un mercado de unos 500.000 autos por año, mientras que China, aun con la caída reciente, mueve unos 27 millones, una escala que según él es prácticamente tan grande como la de Europa y Estados Unidos.
Con ese tamaño, sostiene, no hay forma de hacer un producto competitivo. “No tenés volumen, no tenés ninguna posibilidad de hacer un producto competitivo”, dice. Y agrega que el problema se agrava si además se pretende sostener muchas fábricas.
La excepción que ve Antelo
Hay una posibilidad para una sola empresa. Antelo cree que Toyota podría mantenerse en el país fabricando pick-ups, porque “tiene alguna ventaja, es una compañía muy buena”. La condición es que Argentina funcione como hub de producción de pick-ups para todo el mundo, y no solo para el mercado local.
El razonamiento se apoya en una característica del Mercosur: se venden muchas pick-ups, tanto en Argentina como en Brasil. Si la compañía decide fabricar una pick-up en su planta local para exportarla a todo el mundo, tendría un producto de nicho que podría vender en todos lados. Esa es, para Antelo, la única forma de que el modelo cierre.