El Estado debe atender salud y educación, pero también al fútbol

Juan Isasmendi: "El tema está instalado en la sociedad y genera tanto adeptos como detractores, pero la intervención del Estado debe estar presente ya que se trata de un negocio millonario (¿o alguien cree que no es así?) del cual se beneficiaron los infaltables corruptos que tiene este país. El fútbol -aunque suene un poco atrevido- es un tema propio de nuestro folclore como sociedad, está presente en todos los niveles sociales y creo que era hora de un cambio... que la discusión sea si el Estado es el más indicado para entrometerse en ello deja mucha tela para cortar... por fin se conocieron algunos detalles de los manejos escabrosos en los contratos de AFA pero la habilidad política de sus dirigentes es tal que estamos lejos de un arreglo verdaderamente útil para este deporte. Que el Estado debiera ocuparse de otros asuntos estoy de acuerdo, pero también debe ocuparse de éste, les recuerdo que no solamente debe atender las situaciones y conflictos que se presentan en el país de a uno por vez, el espectro a atender es enorme y cada uno tiene tan o más importancia que el otro dependiendo desde la óptica que a cada uno nos toca".

Borrador de ganadores y perdedores de nuevo esquema del fútbol y todo el debate, aquí.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.