Más sobre La Martina en EE.UU. y en Europa (que sí se consigue)

Soledad Daniele: “En el conocido `Aventura Mall´ de Miami también se puede encontrar La Martina en un lujoso local, los productos no bajan de los 100 (dolares por supuesto)... Aquí se puede ver una foto del mismo."

Karina: “Como primera medida me gustaria informarle a Andrés que el pueblito ese que dice de Alemania, ¡no es tanto pueblito! (Heildelberg) es una ciudad y muy linda por cierto. Hasta tiene Universidad. Es una de las pocas ciudades Alemanas que no fue bombardeada durante la 2da. Guerra Mundial, así que mantiene casi intactos sus monumentos, a diferencia de todas las históricas ciudades de Alemania. Además la marca `La Martina´ está instalada en toda Europa y está muy de moda. El tema es así: está franquiciada a un inglés, y se fabrica en Turquia o China, así que la mercadería que se encuentra en Europa no da muchos ingresos a nuestro país, sólo por la franquicia, pero no por la mano de obra. La calidad, diría, que es casi la misma, pero el corazón me hace decir que no. En los grandes shoppings de las ciudades importantes hay negocios exclusivos de la marca. Los modelos que se encuentran en la página web no se ven en los negocios acá”.

¿Cuál es tu marca con caballitos favorita? Debate aquí.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.