Te damos la excusa para esta noche: hoy es el Día de la Pizza (buscala en PedidosYa!)

Un "San Valentín" gastronómico para los argentinos, que en 2017, fue la segunda comida más pedida por delivery a nivel nacional, según PedidosYa.

La compañía más elegida para pedir platos online en la región revela además que la querida zapi superó en cantidad de encargos a las empanadas, una invención de origen árabe y europeo que adoptamos como propia. ¿Una curiosidad? El 16 de diciembre fue el día que más pizzas se
pidieron (¡y comieron!) en nuestro país.

De aquel pan circular que cocinaban los antiguos romanos a las más diversas variedades – al molde, a la piedra, a la parrilla, clásica de muzza o con palmitos y ananá –, las pizzas integran el podio de las preferencias locales.

Cuenta la leyenda que en la época del rey Fernando I (siglo XVIII y XIX), la reina había prohibido la pizza en la corte, pero como el monarca era tan fanático de este plato, se disfrazaba de plebeyo para ir a los barrios pobres de Nápoles donde elaboraban esta comida. Y como esos amores inolvidables que no se pueden callar, tiempo después “confesó” su pecado y la pizza se convirtió en un éxito todo el territorio italiano.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.