Cuando le preguntas si viviría en el extranjero, Agustín Giraudo contestará en forma categórica: “Ni loco”. Sin embargo, su voz trasciende fronteras y se escucha en puntos turísticos del mundo como la Estatua de la Libertad, en Nueva York, y el complejo Mont Blanc, en Canadá.
Después de una larga búsqueda por encontrar su verdadera vocación, este locutor de 42 años (nacido en Pilar y criado en Río Segundo) supo abrirse paso en el arte, el doblaje y las audioguías.
En 2016, participó de un casting para ser la voz oficial de la Estatua de la Libertad, en las audioguías en español que se ofrecen a los turistas que encaran el recorrido por la isla y por el monumento. A mediados de este año, fue seleccionado para realizar un trabajo similar en un importante complejo turístico de Canadá.
Agustín sabe que no aguantaría el desarraigo. Pero supo potenciar su talento y las herramientas digitales para llegar con su voz a distintos puntos del planeta.
Sus comienzos
Menor de cuatro hermanos, Agustín nació en Pilar y se crió en Río Segundo. Su padre trabajaba en la empresa provincial de energía Epec (era además entrenador de básquet). Su madre, docente y editora de La Voz del Xanaes, un periódico local que en su momento tuvo La Voz del Interior en la región.
“Tuve todas las libertades que te puede dar la vida de pueblo. Andaba en bici sin miedo a que me choque un auto, me la dejaba olvidada y no me la robaban. Íbamos todos los veranos a la pileta de la casa de un vecino y veíamos las estrellas por la noche. Creo que eso explica por qué hoy vivo como vivo”, recuerda.
Giraudo montó un estudio en su casa, donde vive hoy con su familia en inmediaciones a la ciudad de Villa Carlos Paz. Allí creó la Academia Estudio Wav y brinda clases de actuación de voz, doblaje y oratoria. A través de Rex Streaming Up, brinda un servicio online destinado a empresas que necesiten realizar piezas de locución.
“Hoy vivo en la montaña, camino a Carlos Paz, buscando dormir con la puerta abierta y que mis hijos puedan ver las estrellas de noche. Nunca me quise ir del país. El desarraigo no es lo mío”, sostiene el locutor.
Al terminar la secundaria, ingresó en la carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Córdoba y en 2001 comenzó a estudiar locución en el gremio del sindicato de prensa Cispren. Ahí conoció a Sebastián Llapur, un actor de doblaje de fama internacional. “Lo escuché hacer un comercial con cinco voces diferentes y ahí pensé que eso era lo mío. Me metí de lleno a estudiar locución”.
Mercado internacional
Al descubrir su vocación, Agustín se propuso mejorar su dicción y asistió a clases de fonoaudiología. Después de trabajar en medios de comunicación, en 2010, se propuso ofrecer su marca personal.
“Empecé a notar que mi voz tenía un buen registro para los mercados exteriores, que sonaba bien y tenía buena llegada, sobre todo en el área latinoamericana”, comenta.
Jugando con tonos y ritmos, grabó distintos personajes para comerciales. Armó su propio estudio y al tiempo fue seleccionado para promocionar la gira “Libre” de Franco de Vita. “Así pude desembarcar en Estados Unidos”.
En 2016, participó de un casting para narrar distintas historias de Estados Unidos. “Cuando me llaman para ofrecerme ser la voz de la Estatua de la Libertad, creí que era una broma. Recién cuando me mandaron el contrato, me di cuenta de que era real”.
En aquella oportunidad, el locutor interpretó a Martín, un adolescente de 18 años. Pero cuando este año lo convocaron para Canadá, le pidieron un perfil más maduro, un personaje de unos 30 años que describa las bellezas del nuevo destino. Agustín grabó información sobre las postas turísticas del paseo que se realiza en el complejo Mont Blanc, en Saint Faustin Lac Carré en Quebec, Canadá, destacando el valor cultural de las Fish Factory y de la cultura francesa.
“Me divierte jugar con las voces. Gracias a la globalización, puedo trascender fronteras sin tener que vivir en otro país”, destaca.
Desde el estudio que montó en su casa, mirando a las sierras, el locutor sigue proyectando su voz. Con empeño, busca abrirse paso a nuevos destinos y quién dice, con suerte, cruzar el charco y llegar alv iejo continente.