Sporty Fleur traslada el ADN estético de María Páez al movimiento. Está dirigida a una mujer activa que busca comodidad, contención y funcionalidad, sin resignar identidad. La cápsula está compuesta por 14 ítems (tops, calzas, falda, short, buzo y piloto) y se completa con accesorios como bolso y botella, reforzando la lógica de colección integral.
Calza $ 85.000 y el top $ 74.000.
El corazón del proyecto está en el desarrollo textil. Las prendas que requieren mayor soporte fueron confeccionadas en Polisap, un material técnico reciclado a partir de botellas plásticas PET. El textil ofrece una elasticidad equilibrada, confort en contacto con el cuerpo y prestaciones pensadas específicamente para acompañar el movimiento. El diferencial no está solo en la sustentabilidad, sino en el cruce entre diseño, calce y tecnología.
Desde el punto de vista productivo, una cápsula deportiva implica más complejidad que una línea tradicional. No se trata solo de diseño: cada etapa (elección del textil, pruebas de calce, ajustes y controles) exige procesos más precisos. El mayor costo aparece en el desarrollo y la selección de materiales, especialmente cuando se trabaja con textiles técnicos reciclados que requieren proveedores especializados y un trabajo fino de adaptación a cada prenda.
Buzo $ 180.000 y el short $ 80.000.
En ese marco, el uso de materiales reciclados no responde a una lógica de abaratamiento, sino a una decisión de diseño y de proceso. En algunos casos se sustituyen insumos vírgenes, pero el foco está puesto en la calidad del material y en avanzar hacia una producción más responsable, sin comprometer funcionalidad ni estética.
En términos de negocio, Sporty Fleur nace como una cápsula de edición limitada. No busca volumen inmediato ni escalabilidad acelerada, sino explorar una nueva categoría, incorporar know-how técnico y ampliar el universo de la marca. Como marca de nicho, María Páez aborda este lanzamiento desde una mirada integral, priorizando coherencia, desarrollo de producto y construcción de valor a largo plazo.
Top $ 74.000 y la falda $ 85.000.
Respecto al impacto ambiental, si bien la marca aún no cuenta con una medición específica de huella por prenda, el uso de textiles desarrollados a partir de botellas PET recicladas permite reducir el consumo de materias primas vírgenes y reutilizar residuos plásticos existentes. Para dimensionar el impacto: cada kilo de Polisap reutiliza decenas de botellas, transformadas en microfibra técnica apta para indumentaria deportiva. Un primer paso dentro de un proceso de aprendizaje continuo.
¿Escalar este tipo de producción en Argentina? La barrera no es la capacidad. El país cuenta con mano de obra calificada, conocimiento técnico e infraestructura industrial. El desafío está en articular proveedores, materiales y volúmenes de manera consistente, manteniendo estándares de calidad. En ese sentido, el formato cápsula funciona como laboratorio: permite innovar, probar materiales y cuidar cada etapa del proceso sin perder control.