Edén hace todo al revés: compra on line pero retiro en local con el titular, DNI y tarjeta de crédito (WTF!)

Ohmmm… ohmmm… ¿Para qué ofrece Edén compra online de entradas si luego… “Le recordamos que, para efectuar el retiro deberá concurrir el TITULAR de la tarjeta de crédito, con la cuál se efectuó la compra, presentando DNI y dicha TARJETA DE CRÉDITO”.
(Eso, además de los “service charge” que ningún Defensor de los Consumidores se atreve a investigar)

Foto: La Voz de Interior.

Hecatombe es un claro exponente del nuevo showbiz: nacieron en YouTube y ahora también saltan la línea y hacen una presentación en Studio Theater, con entradas que se compran en Edén.

Edén es un claro exponente de la vieja economía que… sigue haciendo lo mismo que antes, pero online.

En tiempos donde Amazon marca el camino de la compra en “on click”, que Uber hace todo fácil, la empresa cordobesa atrasa:

“Le recordamos que, para efectuar el retiro deberá concurrir el TITULAR de la tarjeta de crédito, con la cuál se efectuó la compra, presentando DNI y dicha TARJETA DE CRÉDITO.

Por seguridad hacia nuestros clientes, las entradas compradas vía Internet o call center, sólo son entregadas al titular de la tarjeta con la cuál fue efectuada la compra”.


Si esto te parece ridículamente rígido, acá viene la mejor parte:

“En caso de haber extraviado, renovado o cualquier otro inconveniente sufrido con la tarjeta de crédito, puede presentar además de su DNI, el resumen de la tarjeta en el cuál figure el débito de EDENENTRADAS, y en caso de poseer nueva tarjeta, también presentarla”.

Seguramente habrá excusas y razones, pero algo queda claro: Edén no tiene nada ni remotamente parecido a un sistema “clientecéntrico”.

Para el Día de los Enamorados seguro regalas un Bon o Bon, pero ¿sabés cómo nació el producto estrella de Arcor?

(Por Jazmín Sanchez) Bon o Bon fue pensado como una respuesta industrial a un bombón ya consolidado en Brasil: Serenata de Amor. Inspirado en ese formato, pero adaptado a la escala, las materias primas y la lógica productiva argentina. El Bon o Bon logró multiplicar variantes, bajar costos y convertirse en un ícono regional que hoy compite de igual a igual —y a menor precio— en la góndola brasileña.