Ingotar se rindió al vandalismo en Patio Olmos (¿o será que el inmueble es de IRSA y no le importa?)

Como en todo shopping concurrido, los ascensores de Patio Olmos no suelen dar abasto. Pero atención: si optás por las escaleras internas te sentís dentro de un inmueble abandonado y vandalizado. ¿Se rindió Ingotar y el equipo del esquivo Cheb Terrab al vandalismo o simplemente empezó a dejar caer el mall que en pocos años pasará manos de IRSA? Galería de fotos.

Sin cámaras ni vigilancia, las escaleras de Patio Olmos meten miedo.
No es una pintada, ni dos... son decenas de grafitis decorando las escaleras.
¿Los gerentes del Olmos nunca usarán las escaleras? (¿O habrán sumado su nombre a la pared?)
Algunas desidias en el mantenimiento empiezan a afectar zonas de tránsito sensible.
¿Será muy complicado o muy caro poner cámaras y controlar el vandalismo?

Patio Olmos es, literalmente, una vaca lechera. El shopping de mayor tránsito de personas (que no siempre son compradores) es ordeñado por Ingotar pero propiedad de IRSA Propiedades Comerciales, el conglomerado que administra la red de malls más importantes y mejor posicionados.

Los memoriosos recordarán que la vieja escuela Olmos se convirtió en shopping en 1995 pero que sólo se concesionó su reforma y explotación (por 35 años), permaneciendo el inmueble en manos de la provincia.

Eso cambió a fines de 2006 cuando el gobierno provincial puso a la venta el predio que -para sorpresa de muchos- quedó en manos de IRSA por US$ 32,5 millones.

Así se generó la paradoja de una empresa que explota el shopping que es propiedad de otra, también especializada en la materia.

Sin interés en resultados de largo plazo, Ingotar (la empresa del oculto y procesado Cheb Terrab) hace su negocio: exprime los espacios sin pensar en obras de relevancia más allá de su contrato.

Si usás las escaleras, te das cuenta.

El viejo hotel Nogaró (donde estuvieron Evita y Menem) vuelve a recibir huéspedes: así es la residencia estudiantil de la UNC

(Por Jazmín Sanchez) El edificio de San Jerónimo 137, a metros de Plaza San Martín, vuelve a cobrar vida. Donde durante décadas funcionó el Hotel Nogaró (y luego el Interplaza cerrado en 2020 tras la pandemia) ahora la Universidad Nacional de Córdoba termina una residencia estudiantil que combina historia, patrimonio y una nueva función social. La inauguración está prevista para abril y, desde InfoNegocios, ya recorrimos las futuras instalaciones para ver de cerca cómo avanza la transformación.