Un 19 de octubre de 1926, una fábrica de ladrillos macizos y tejas adoptó el nombre de Palmar. Cien años después, la empresa cordobesa es la mayor productora de ladrillos cerámicos de América y la sexta del mundo.
Para el centenario, la compañía tiene dos novedades. La primera es la inversión: US$ 15 millones en una nueva línea productiva totalmente robotizada con tecnología europea, que incluye seis brazos robóticos, un nuevo horno túnel de cocción, ampliación de los hornos de secado y más de 7.000 m² cubiertos nuevos. La capacidad productiva crece un 30% y permite fabricar el equivalente a 150 hogares por día. El proyecto fue reconocido en los TECNAwards 2026 en Italia como una de las ampliaciones industriales más importantes de la región. La segunda es la fiesta: Palmar abrirá las puertas de su planta a más de 1.000 invitados en una experiencia artística inmersiva.
La historia de la empresa tiene un punto de inflexión en 1959, cuando Piero Astori —inmigrante italiano— se hizo cargo y transformó la producción artesanal en mecanizada, introdujo el ladrillo hueco portante que revolucionó la arquitectura nacional e instaló en Palmar el primer Centro de Cómputos del interior del país.
En 1990, María Pía Astori asumió la dirección, profesionalizó la gestión y centralizó la producción en Córdoba. Hoy la empresa genera 200 empleos directos y su producto más nuevo —los Ladrillos Termoeficientes— promete hasta un 40% de ahorro energético en las viviendas.
“Cumplir un siglo es, ante todo, un agradecimiento a quienes construyeron esta historia con nosotros”, señaló María Pía Astori.