La novela del iPhone olvidado en un bar

(Por Eduardo M. Aguirre) Gray Powell tiene 27 años, es ingeniero, empleado de Apple y desde hace varios días es noticia en el mundo de la tecnología ya que olvidó su iPhone 4G (versión que aún no salió al mercado) en la mesa de un bar de cervezas alemanas en California. A partir de este hecho se generaron una serie de acontecimientos que, te garantizo, te resultarán al menos llamativos.

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¿Quién puede culparlo? A los 27 años todos (o casi) hemos querido olvidar bebiendo, sumergir en un balón de chopp la frustrante certeza de que ella (o él) no era como imaginamos o que no hay reciprocidad para nuestros sentimientos. Pero también a los 27 años todos (o casi) tuvimos algo para festejar hasta que la nuestra, fuese la única silla del bar con sus patas apoyadas en el piso.

Por tratarse de Gray Powell, un ingeniero de 27 años empleado de Apple, es que pensaremos en un joven retraído, tímido y buscando coraje en su botellón de cerveza para contarle a Sally (también ingeniera como él) que bajo su impronta de nerd, subsiste una secreta atracción que lo extrae de sus proyectos de software y lo revive en su condición humana. Pero la cerveza, sobre todo la alemana, es de cuerpo y sabor intenso y al final de la noche, siempre te hace olvidar. Y justamente a Gray le hizo olvidar su prototipo de iPhone 4G en la mesa del bar, que casualmente, se encuentra a pocas cuadras de las oficinas de Gizmodo (blog de tecnología que he citado alguna vez en esta columna). De ahí en más se dice que en este blog pagaron U$S 5.000 a quien se los ofreció y al día siguiente, ya habían publicado un review (análisis a fondo) de las características del (próximo) iPhone 4G.

Conocido el episodio a nivel mundial, Nicola Lange, director de marketing de la aerolínea alemana Lufthansa, invitó a Powel a conocer otras cervecerías pero ya en la propia Alemania y con todos los gastos pagos ya que según el criterio de Lange: “podría querer tomarse un descanso pronto, y por eso queremos ofrecerle un viaje en clase ejecutiva hasta Munich”.

Pero la historia de Gray y sus tragos de olvido no ha terminado aún. El responsable de asuntos legales de Apple, Bruce Sewell, envió una carta documento a Gizmodo exigiendo la devolución del teléfono y al enterarse las autoridades libraron una orden judicial con la cual allanaron el viernes la casa del editor del sitio, Jason Chen, quien había escrito y grabado en video su review sobre el 4G. En esta visita para nada cortés, la policía le secuestró sus computadoras y servidores aduciendo que habría comprado un bien robado, algo que está prohibido en el estado de California.

Frente a estos hechos y como para descomprimir su carácter entre absurdo y trágico, Steve Wozniak, fundador de Apple, publicó una foto en la que aparece con una remera que reza: “estaba bebiendo con Gray Powell y todo lo que saqué fue un estúpido prototipo de iPhone" y para sugerirles a Steve Jobs y sus muchachos que se distiendan un poco declaró: "el secreto es bueno para Apple y debe ser estrictamente guardado, pero un 10% de gentileza y un 90% de rigor son igualmente buenos"

Por ahora, nada más se sabe de Gray, ni de Sally, a quienes hasta hace unos días Sabina les cantaba “hoy amor como siempre, en el diario no hablaban de ti...”.

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