¡Fuera de serie! Napoles, un anticuario restó bar de 2.000 m2 (y un éxito en San Telmo)

(Por AA) Si viajás a Buenos Aires, y andás por San Telmo, tenés que conocerlo. En el histórico barrio, Gabriel Del Campo montó un negocio que rompe con las estructuras: Napoles. Se trata de un espacio que es tienda de antigüedades y restó al mismo tiempo. ¿Te imaginás salir a cenar y llevarte la silla donde te sentaste? Bueno, aquí es posible y te invito a conocerlo.

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Entrar a Napoles fue como viajar en la máquina del tiempo. Mientras recorría sus 2.000 m2 me tope con todo tipo de objetos, antiguos claro. Desde una vieja Harley-Davidson o un Maserati, hasta un sillón de peluquería o algunas réplicas de los soldados del Ejército de Terracota.

Ninguna mesa (ni silla) es igual a otra. Cada espacio es único.

¿Cómo comenzó?
"Teníamos este galpón que nos quedó mágicamente en una zona súper gastronómica. La gente comía en los restaurantes de alrededor y se metía –‘casi golpeando las puertas’- porque veía los autos y las cosas desde afuera. Y un día dijimos ‘bueno, vamos a armar esto’ en una escala infinitamente más chica de lo que es ahora” relata Gabriel del Campo, dueño de Napoles a InfoNegocios.

Inauguró hace once meses sobre Avenida Caseros 449. Y contra todos los pronósticos Napoles es un éxito. “Los cráneos gastronómicos me decían ‘vas contra el iceberg, a nadie se le ocurre en Buenos Aires abrir un local de 2.000 m2, no lo vas a llenar” cuenta su creador.

Tiene capacidad para 350 personas y los sábados -con el recambio- atiende unas 700.

“La oferta gastronómica es súper simple” aclara Del Campo. En el menú vas a encontrar pastas, pizzas, una o dos pescas del día, fiambres italianos, cerdo, pan casero, cinco variedades de cerveza tirada y una buena barra de tragos.

El valor de una cena ronda los $420 por persona (con bebida incluida). Durante la semana, ofrece un menú para almorzar de $260 por persona.

“Esto como ecuación seria gastronómica es solo realizable porque me dedicaba al anticuario. Si hubiera tenido la idea de abrir un restaurante y comprar motos de carrera, y empiezo a hacer la cuenta no es amortizable”, explica.

Del Campo es un apasionado de las antigüedades. Por eso, a pesar de las crisis y los vaivenes del país decidió reinventar su negocio y hacerlo rentable (la venta de antigüedades representa entre un 10 o un 15% de la facturación mensual).

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