Miércoles 22 , Marzo de 2017

CPCE advierte, con cautela, leve repunte de la economía argentina

Los créditos al consumo llevan nueve meses de caída consecutiva interanual en términos reales, pero su participación en el total de préstamos creció. En el caso de la construcción y la actividad industrial se registra una desaceleración de la caída.

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El Consejo Profesional de Ciencias Económicas en un reciente informe sobre la economía argentina se mostró cauto respecto a la reactivación.

El CPC sostiene que la economía argentina, en los últimos años, presenta ciclos muy cortos, de no más de dos años. El pasado cayó 2,3% y este año se espera un crecimiento 3% (que en términos netos sería un estancamiento).

Si se consolida la tendencia, ya las bases serían otras de cara a los próximos años. Sin embargo desde el CPCE consideran que  pese a las expectativas, la utilización de la capacidad instalada es muy baja y las inversiones siguen demoradas. Además el ciclo político desalienta a los agentes económicos.

La fuerza para generar un efecto rebote y crecer es el consumo privado, que representa el 70%. Las exportaciones inciden el 20% y el consumo del gobierno, el 15%.

Incluso las expectativas de los consumidores no son positivas; del otro lado están las subas de patentamientos de 0 Km (con fuerte presencia de importados) y de las exportaciones de autos.

La economista Mary Acosta indicó que la principal razón para que no haya un salto de consumo es la pérdida de poder adquisitivo.

"Con paritarias debajo del 20% pero es difícil proyectar que la inflación esté por debajo de ese nivel. En el mejor de los casos, se mantendrá la brecha del año pasado", sostuvo Acosta.

Los créditos al consumo llevan nueve meses de caída consecutiva interanual en términos reales, pero su participación en el total de préstamos creció. Las empresas cayeron en su participación del 41,7% al 37,1%.

Por otra parte el Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) ya no  marca caída, lo que sugiere una posible reactivación, aunque hay que tener en cuenta que las comparaciones son contra un piso bajo, como fue el de 2016. El Indicador Líder de Actividad (ILA), que elabora el BCRA, muestra una expectativa positiva.

En el caso de la construcción se registra una desaceleración de la caída y en enero algunos indicadores -como el despacho de cemento y otros insumos de la industria- mejoraron. Respecto de las transferencias de capital a provincias en un año electoral para obra pública crecieron fuertemente en el primer bimestre (pueden estar pagando trabajos ya ejecutados).

Mientras la actividad industrial también desacelera su baja, la inversión sigue con un futuro difuso. En el tercer trimestre de 2016 comparado con igual período de 2015 marca una caída de un punto. Hoy el uso de la capacidad instalada está en una media del 63%, lo que señala que no hay razones objetivas para nuevas inversiones.

En ese marco, el mercado financiero ofrece mejores condiciones de acceso a los fondos para acompañar una reactivación. Otro signo alentador es que las exportaciones a Brasil -aunque levemente- tienen síntomas de mejora.

En el campo -sector que lleva la delantera en el repunte- hay una suba de producción de maíz y trigo, impulsada por la quita de retenciones.

A la hora de analizar el mercado laboral, el CPCE indicó que en un año hubo un cambio de composición del trabajo privado (los despidos del sector formal fueron al monotributo o al cuentapropismo), en el mismo período el sector estatal sumó 28.862 agentes.

En lo que hace al sector público, se financiará mayoritariamente con deuda, con lo que se espera que la política fiscal siga siendo expansiva. "La evolución reciente de la recaudación no da señales claras de reactivación", sostiene el informe.

Por el lado de las exportaciones, después de cuatro años de caída, en 2016 crecieron y este año se espera una mejora todavía mayor en función del crecimiento esperado en los principales socios comerciales. Del complejo exportador, de las cinco mayores cadenas, fue la de cereales la que registró la mejora interanual más importante.

Las importaciones bajaron en precio (más alta) y cantidad, lo que refleja que la actividad industrial sigue sin levantar cabeza. Además, en los casos en que hay vigor en la demanda la producción nacional está siendo reemplazada por la importada.

Respecto del tipo de cambio, ya se perdió la mejora generada por la devaluación. Acosta planteó que sólo hay una mejora muy pequeña con Brasil, no con el resto de los principales socios.

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