Cuando la presidente Cristina Kirchner vetó la Ley de Glaciares, en 2009, las organizaciones ambientalistas pusieron el grito en el cielo. La presión fue tal, que después de un año la Presidente aceptó el cambio de posición impuesto por el Congreso.
Lejos de aquella postura contra el ecologismo de la Jefa de Estado se ubica otra presentada días atrás por su amigo el Presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Se trata del Proyecto “Yasuní-ITT” que tiene por objeto renunciar a la explotación de grandes reservas de petróleo que yacen en el subsuelo de un sector de la Amazonia ecuatoriana donde existe una de las más grandes bio-diversidad del planeta, así como también una avi-fauna incomparable. Además -y lo más importante- que es el hábitat natural de etnias aborígenes que viven allí desde hace milenios.
El proyecto busca dejar bajo tierra la enorme reserva petrolera a cambio de una compensación internacional de, al menos, 3.500 millones de dólares en 12 años, la mitad del ingreso calculado por la explotación de crudo en esa región selvática.
Cabe destacar que al no explotar estos yacimientos de petróleo, el Ecuador dejaría de percibir 7 mil millones de dólares.
Sólo en este año Ecuador pretende obtener unos 100 millones de dólares y Correa anunció que, tras el foro en Nueva York, son "más de 50 millones de dólares" los que se han obtenido.
El presidente destacó, sobre todo, la actitud "emotiva" de mucha gente y de algunos gobiernos amigos para aportar a la iniciativa basada en el principio de Emisiones Netas Evitadas, un postulado planteado por Ecuador en el marco de estrategias sobre el cambio climático.
“Si el protocolo de Kioto ya está compensando las reducciones de carbono, ¿por qué no compensar las no emisiones?", se preguntó Correa.
La explotación de la reserva, en cambio, significaría dejar de emitir 400 millones de toneladas de carbono a la atmósfera.
La reserva amazónica está considerado como el pulmón verde de la humanidad, está comprendida dentro de un gran Parque Nacional de 612, 000 hectáreas y se estima que las reservas de petróleo crudo depositadas en el subsuelo de este enorme sector, sobrepasa los 800 mil millones de barriles.
La idea es simple, señaló en una entrevista días atrás Correa, "no contaminar y limpiar es lo mismo que no ensuciar".
Con una idea innovadora, Ecuador conseguirá US$ 3.500 M para un proyecto ecológico
El presidente ecuatoriano Rafael Correa logró que inversores pusieran la plata a cambio de cuidar el medio ambiente. El mandatario promete no explotar una reserva petrolera ubicada en el Parque Yasuní, en la Amazonia ecuatoriana, si su país recibe US$ 3.500 millones en 12 años. “Si el protocolo de Kioto ya está compensando las reducciones de carbono, ¿por qué no compensar las no emisiones?", es el argumento del Jefe de Estado. ¿Podría usarse ese argumento en Argentina?