Delicias de cayos colombianos (Sabor a San Andrés)
(Especial revista El Galeón) Si la isla de San Andrés fuese un cóctel, tendría tonos de azul cristalino con variaciones turquesas y una graduación alcohólica digna de desafiar un control de alcoholemia. Sabores y costumbres de este rinconcito tropical de Colombia.
La primera postal que nos recibe en esta isla ubicada a dos horas en avión desde Bogotá es Rocky Cay, en castellano Cayo Rocoso. Se trata de un cayo ubicado en el departamento de San Andrés y Providencia, al este de la Isla de San Andrés. Rocky Cay se muestra muy cerca de un barco encallado hace tiempo. Lo curioso es que esta embarcación nos permite, guiándonos como un dedo índice, llegar hasta ella a pie.
La pintoresca playa aparece al dirigirnos hacia la zona de San Luis. Funciona también como club de descanso de hoteles, con variedad de bares y snacks. Al frente de esas arenas vemos un pequeño islote y, más adelante, el famoso barco. Además, existe un banco de arena entre la costa y la isla, que le otorga una hermosa variedad de colores al mar y nos permite ir caminando de la playa al islote con el agua un poco más arriba de las rodillas. En los alrededores se puede nadar, practicar snorkeling e iluminarse con la variedad de peces de colores.
Cuando asoma el apetito, la comida isleña comienza a seducirnos por todos los sentidos. En ella se combinan frutos de mar y de tierra como caracol, camarones, pescado, cangrejo, plátano, yuca, coco (infaltable) y fruta de pan (bread fruit). Se los sazona con cebolla, orégano, albahaca y pimienta.
En tanto, el rondon, cuya pronunciación viene del inglés run down, constituye el plato emblema de la comida isleña. Se trata de un guisado a base de leche de coco con pescado y caracol. Se sirve acompañado de yuca, plátano, fruta de pan y dumpling (pan de harina de trigo). Este menú pasó de ser un alimento humilde a un plato principal de la gastronomía local.
Otra propuesta interesante es el pescado frito, elaborado con aceite de coco y acompañado con sal, limón y pimienta. Se sirve con arroz de coco o fruta de pan y se disfruta hasta en su aroma.
Un brindis por Johnny Cay
Abrimos la carta del disfrute en San Andrés y encontramos arenas inolvidables, variedad de palmeras, mar de tonos cambiantes y pequeños bares de madera para degustar pescado frito, piña colada y los más variados tragos. Aquí nos instalamos para probar una piña colada y un coco loco, tragos universales y característicos. Los lugareños también nos recomiendan las caminatas por las playas rocosas de la parte posterior. Y hacia allá vamos hipnotizados.
Hasta Johnny Cay llegamos en lancha tras unos 15 minutos desde San Andrés. Sin embargo, también se puede hacer una pausa en Acuario y Haynes Cay, otros islotes cercanos donde se practica snorkeling o se llevan a cabo paseos en lanchas con bases de vidrio que enmarcan la vida submarina y su mundo silencioso.
Johnny Cay -también llamado Islote Sucre- es el tramo de isla más cercano a San Andrés, ubicado a un kilómetro y medio. Con una superficie de cinco hectáreas aproximadamente, nos regala un infinito paseo de cocoteros y una vegetación autóctona que embellece la zona. En sus playas encontramos sombras que nos siguen el paso debido a la cantidad de palmeras. Su arena es blanca como la harina y muestra tonos de color rojo con aguas transparentes que hacen honor al Caribe.
Alrededor de Johnny Cay existen numerosas barras pequeñas con música y mística reggae. Uno de los tragos especiales es el vodka sunrise. Una dulce mezcla a base de vodka, jugo de naranja y gotas de granadina con crema de coco. Finalmente, nos quedamos maravillados ante las acrobacias de cada barman o bartender en sus creaciones de vidrio. Agitan y baten verdaderas obras de arte tropicales. Para decorar y firmar cada vaso son infaltables los detalles de coco y cereza.
Datos útiles
- En San Andrés, un plato de rondon oscila entre 10 y 15 dólares.
- El valor del pescado frito está entre nueve y 14 dólares.
- El vodka sunrise se consigue por tres dólares.
Precios aproximados, vigentes al cierre de edición. Fuentes: relevamiento propio y agencias BMV Viajes y Turismo y Lozada Viajes.