Historia: Citroën CX, a la vanguardia

(Por José Manuel Ortega) Pequeño homenaje a uno de los Citroën que hicieron historia. Sucesor del increíble DS, este CX mantuvo en alto la tecnología de la marca del doble chevron.

Debo reconocer que me cuesta ser objetivo con el CX. Es un auto que me encantó desde que apareció en nuestro país a fines de la década del 70. Y allí radica una de sus características principales: nunca pasó desapercibido, amado y odiado, seguidores y detractores, blanco y negro.

De todos modos el objetivo de Citroën no fue crear un modelo provocador. Pertenece a una cultura histórica de la marca, de vehículos revolucionarios y con un diseño muy particular. Así ocurrió con 11 ligero, DS, este CX (y su hermano menor GS), XM, Xantia, etc.

El CX fue presentado en 1974 y al año siguiente recibió el galardón de Auto del Año en Europa. Sus motorizaciones principales fueron nafteras de 2 litros (100 a 170 CV) y diesel 2.5 y 120 CV.

Estéticamente gozaba de un diseño muy particular, transgresor, deportivo y elegante a a la vez. En el interior se repiten conceptos. Instrumentos raros, con velocímetro con lupa y algunos satélites (de comando).

Tuvo algunos problemas de confiabilidad pero gozó -sin embargo- de gran prestigio en todo el mundo. Y además de la versión break (foto 6), contó con innumerables versiones y preparaciones especiales, como pocos modelos han tenido.

Se vendieron -en su rica historia- más de 1 millón de unidades.

La suspensión hidroneumática, regulable en altura y la dirección hidráulica con retorno automático se convirtieron en rarezas para el auto de calle de la época, a pesar de existir previamente.

Pequeño homenaje a uno de los símbolos de Citroën.

"Hop On, Hop Off": La nueva era del dinero flexible en Argentina

(Por Maximiliano Babino, Gerente General de Western Union) La revolución del dinero ya está en marcha. En un mundo donde la tecnología está remodelando el comportamiento cotidiano, los consumidores argentinos están adoptando una nueva forma de administrar el dinero. Lo que solía ser un proceso lineal, una transferencia que comenzaba y terminaba en canales predecibles, se ha convertido en un viaje dinámico. Una experiencia omnicanal flexible y personalizada que desafía las normas tradicionales.