¿Qué tal esta Harley-Davidson?

Debo confesar que las Harley-Davidson no son las motos que más me gustan, sobre todo las más –radicales- choperas. Sé que tienen una legión de fanáticos seguidores en todo el mundo, y la marca norteamericana genera devoción, equivalente a Ferrari, Porsche y Aston Martin entre los autos.
Con solo 20 años William Harley y Arthur Davidson, crearon Harley-Davidson Motor Company en 1903, sin imaginar que sus creaciones se convertirían en objeto de deseo y mantendrían la magia en el tiempo. Junto con su compatriota Indian fueron las clásicas americanas.
Los que no somos especialistas en el tema, tenemos la imagen de las Harley asociadas a la típica chopera, como la Heritage Softail Classic (foto 3).
Sin embargo, la marca del país del norte también apunta a otros segmentos. Tal es el caso de la XR 1200 X, más sport, que mira hacia Europa, buscando repetir el éxito del continente americano. Con carcasa de motor y accesorios negro mate, esta moto sorprende por lo maciza, con un aspecto deportivo, pero sin perder la elegancia característica de los modelos Harley-Davidson.
Esta Harley me gusta.
Su precio en Europa es de 13,000 euros.

El equipo de Grupo Educativo Santo Domingo

Hace más de 40 años, la Academia homónima ingresaba al mercado cordobés con una propuesta orientada a formación en oficios técnicos — desde entonces han capacitado a más de 100.000 alumnos. En la actualidad, el grupo cuenta con otras dos unidades de negocio: el Centro Educativo Santo Domingo (educación inicial, primaria y secundaria) y el Instituto Superior Santo Domingo (carreras de nivel superior con foco en tecnología y habilidades duraderas).

EnjoySTIDinner: la plataforma cordobesa que busca convertirse en el "sistema operativo" de los restaurantes

Anotar la comanda en un papel, mandar el pedido a la cocina, tipear el monto en la caja para cobrar y después abrir otro programa para sacar la factura electrónica. Para Marcos Chikilian, programador y fundador de la firma cordobesa Enjoy STI, el sector gastronómico comete el mismo error desde hace veinte años: emparchar la operación de un negocio con cinco programas distintos que no se hablan entre sí.