Tesla: Los autos eléctricos no tienen porqué ser aburridos

Por preconcepto o por lo visto hasta el momento, tenemos la idea que los autos eléctricos son poco agraciados, que cuentan con muy baja autonomía, que no son operativos, y varias debilidades más.
Desarrollos recientes como el Prius de Toyota, el Insight de Honda o el Volt de Chevrolet, están obligando a modificar estos paradigmas.
Pero a partir de la irrupción de Tesla Motors, una empresa con base en California, nuestra visión respecto a los eléctricos -sin dudas- cambiará definitivamente.
Esta empresa, de vanguardia tecnológica, vió la luz en 2003 y su producción se centra en vehículos y componentes eléctricos. Cuenta con dos versiones: el Roadster (fotos 3 y 4), sobre la base del Lotus Elise y el nuevo S (fotos 1, 2 y 3).
Respecto al primero, acelera de 0 a 100 km/h en menos de 4 segundos, tiene una autonomía de 356 km y alcanza los 200 km/h (limitada electrónicamente), con una potencia de 250 CV y fue presentado en 2006. Te recuerdo que estamos refiriéndonos a un auto eléctrico. No es barato, US$ 100,000.
El model S resulta sumamente atractivo (con un aire a Jaguar XFS, foto 5), cuesta la mitad, cuenta con 1000 pedidos, que deberán tener paciencia, y sus prestaciones, si bien inferiores a la del S (relación peso-potencia) son más que suficientes, convirtiéndose en un auto apto para la familia.
¿Los eléctricos están llegando para quedarse?

El equipo de Grupo Educativo Santo Domingo

Hace más de 40 años, la Academia homónima ingresaba al mercado cordobés con una propuesta orientada a formación en oficios técnicos — desde entonces han capacitado a más de 100.000 alumnos. En la actualidad, el grupo cuenta con otras dos unidades de negocio: el Centro Educativo Santo Domingo (educación inicial, primaria y secundaria) y el Instituto Superior Santo Domingo (carreras de nivel superior con foco en tecnología y habilidades duraderas).

EnjoySTIDinner: la plataforma cordobesa que busca convertirse en el "sistema operativo" de los restaurantes

Anotar la comanda en un papel, mandar el pedido a la cocina, tipear el monto en la caja para cobrar y después abrir otro programa para sacar la factura electrónica. Para Marcos Chikilian, programador y fundador de la firma cordobesa Enjoy STI, el sector gastronómico comete el mismo error desde hace veinte años: emparchar la operación de un negocio con cinco programas distintos que no se hablan entre sí.