Cocoliche nació a principios de 2013 con la idea de hacer de la venta de ropa usada una experiencia innovadora. Desde Cocoliche impulsan una nueva manera de vincularse con la ropa, basada en la calidad de la experiencia, el cuidado de las prendas y la transparencia en cada etapa del proceso. “Nuestra idea es diferenciarnos de las tradicionales ferias americanas ya que nuestras prendas son cuidadosamente seleccionadas. Nuestros principales criterios de selección son la calidad y que sean de temporada”, destaca Brenda Andersen junto a Constanza Darderes, fundadoras y directoras de la marca.
Si llegan a la venta es porque están en excelente estado y hasta incluso, nuevas. Uno de sus pilares de este emprendimiento es la trazabilidad. Cuando se recibe la ropa priorizan conocer su origen, sabiendo que antes fue usada, amada y cuidada por personas reales. Este proceso garantiza no solo el estado y la calidad, sino también la transparencia, un valor central de la marca.
“Además, nuestros locales son amplios, luminosos y están diseñados para ofrecer un entorno cuidado, cada detalle está pensado para que comprar sea un acto disfrutable. Con probadores cómodos, una selección curada y una atmósfera cálida, Cocoliche propone un estándar diferente dentro de la moda circular”, destaca la emprendedora.
La marca logró la certificación B cumpliendo con los estándares de B Lab, una entidad sin fines de lucro que evalúa el desempeño social y ambiental, de transparencia y responsabilidad de las empresas a nivel global, buscando un triple impacto: económico, social y ambiental.
Con su propuesta buscan lograr un impacto positivo en la comunidad a partir de la reutilización de lo que otra persona ya no usa y fijan precios justos tanto para quienes compran como para quienes venden.
A su vez, su modelo de negocios genera una fuente de ingresos extra en la comunidad a la que pertenecen por la venta de ropa y, al mismo tiempo, indumentaria de calidad a buen precio para quienes compran.
Durante estos 13 años, gracias a Cocoliche se pusieron nuevamente en circulación 1.036.952 prendas usadas. Eso significa que, reutilizando otras prendas, la empresa contribuyó a disminuir 20.102 toneladas las emisiones de CO2.
En Cocoliche también implementan un sistema de donación de prendas en excelente estado a personas que las necesiten, gracias al cual lograron distribuir 48.468 prendas con la ayuda de organizaciones sin fines de lucro,
Con más de una década de trayectoria, en Cocoliche consolidaron una propuesta que combina experiencia, curaduría y confianza, acompañando a una comunidad que valora el cuidado, la calidad y una nueva forma de consumir moda como un estilo de vida.
Trabajan con marcas nacionales como internacionales, siempre que las prendas hayan sido adquiridas por personas reales, que las compraron con una intención, las cuidaron y decidieron re-cirularlas.
En Cocoliche aceptan todas las prendas que estén en excelentes condiciones y sean de temporada, es decir, que nuestro sistema de selección prioriza la calidad, las tendencias y la trazabilidad.
“Por eso decimos que cada persona que entra a nuestras tiendas se sumerge en una experiencia de compra particular, en donde la búsqueda de estilo se encuentra con un universo de marcas, colores, talles, géneros y texturas. A nosotras, además del impacto ambiental, nos interesa la moda como expresión, disfrute y encuentro”, dice orgullosa la empresaria.
A fines de 2025 inauguraron su casa matriz, de La Plata, El cafecito de Cocoliche, un café al paso en formato foodtruck: un espacio que invita a conectar moda circular, comunidad y café de especialidad. “Esta apuesta fue un gran paso para nuestra comunidad, ya que se formó un lugar de encuentro y de conexión. Nuestro desafío es que El Cafecito de Cocoliche siga creciendo de este modo”, agregan las socias.
El desafío es que en un momento en el que la industria textil está atravesando cambios muy abruptos, seguir haciendo de Cocoliche un espacio que ofrece prendas de calidad a precios accesibles. Y, por supuesto, sostener el gran impacto ambiental que generan al darle a las prendas una segunda oportunidad.