DSPI, la empresa de servicios de ingeniería cumplió 10 años y trabaja para IVECO y TT Global (ingeniería para fabricantes)

Sus socios fundadores son los ingenieros industriales Agustín Alberiore y Gustavo Pussetto, quienes estudiaron juntos en la UTN FRC y compartieron su primera experiencia laboral en el ámbito de la ingeniería. 

Pussetto y Alberione en DSPI
Los socios en los inicios de DSPI

En esta primera década de vida, los profesionales que crearon DSPI, lograron que su empresa fuera avalada por clientes de peso, lo que les dio un espaldarazo y un certificado de calidad. Agustín y Gustavo, hoy lideran una pyme, pero hace 10 años detectaron en el mercado la necesidad que tenían las grandes empresas de acudir a terceros para concretar determinadas tareas y procesos.

Así lo explican ellos: “Comenzamos a entender que, en las empresas, independientemente de su tamaño, en algún punto de sus estructuras, tenían carencias de know-how, de fuerza laboral y de conocimiento y/o dominio de nuevas tecnologías, diseñadas como herramienta para una gestión robusta y escalable de todo el ciclo de vida de productos complejos. Un ejemplo de esto, son los softwares de diseño. A partir de eso también entendimos que el grado de necesidad en cada uno de esos puntos era muy distinto en función del tamaño de la empresa. Con ese encuadre nos sentimos totalmente capacitados para diseñar y prestar un servicio que resuelva esa necesidad. Entonces pensamos un plan y apareció un cliente del interior dedicado a la Agroindustria, con el que después de 10 años seguimos trabajando juntos de manera ininterrumpida”.

Pero cumplir 10 años como empresa en Argentina no es menor. Y a pesar de ser “joven”, ya tiene varios hitos que marcaron un antes y un después en el crecimiento de la misma y así los narran los ingenieros: “Los hitos son puntuales.

Comenzamos el camino desde el minuto cero junto a ese cliente con un proyecto concreto, nos evitamos el proceso de captar el primer cliente. El segundo fue el acompañamiento que le hicimos a ellos en Brasil, donde tercerizaban la fabricación de sus productos. El viaje fue un gran desafío y un total éxito, donde se logró conceptualizar, diseñar, fabricar y probar en campo una solución específica en un período de 4 semanas. El tercero fue calificar como proveedores de una multinacional, lo cual llegó apenas a 6 meses de formar la empresa. El cuarto hito, llegó 3 años después y fue el haber ganado nuestra primera licitación con esta multinacional, lo que nos obligó a agrandar nuestro equipo de trabajo, pasando de 1 a 4 personas abocadas a ese cliente. Ese crecimiento fue sostenido en los siguientes años.

Esto fue importante no solo desde el punto de vista del crecimiento del volumen de negocio, sino también porque traccionó un proceso de profesionalización de nuestra parte, donde de repente tuvimos que evaluar y ejecutar importantes inversiones en software, hardware, oficinas propias, definir y documentar procesos internos de gestión, planificación estratégica y análisis financiero, entre otras cosas”.

El modelo de negocio

DSPI forma parte de las nuevas empresas de Córdoba, y ofrece servicios de ingeniería para fabricantes, pero el valor que le aporta a una planta de producción es enorme, son casi una extensión del departamento de ingeniería de sus clientes y a la vez actúan como una unidad de soluciones específicas y así lo expresan los profesionales que buscan satisfacer todas las necesidades que puedan tener las empresas independientemente de su tamaño: “Están quienes llegan a nosotros para que le digamos qué y cómo hacer las cosas y que además nosotros somos las que las hagamos. Tal puede ser el caso de una startup, que no conoce cómo estructurar y desarrollar un área de ingeniería y menos como desarrollar un producto complejo físico, ya que su core business no es el crear una fábrica para producir productos y venderlos, sino en la solución tecnológica de alto valor agregado que proponen.

En el otro extremo están las empresas que llegan a nosotros buscando infraestructura y capacidad de trabajo, con el objetivo de aumentar significativamente la capacidad del área en cuestión. Estas empresas en general saben exactamente qué hacer, cómo hacerlo y cuándo pero su capacidad instalada no alcanza para absorber determinados picos de trabajo. Entre el primer tipo de empresa y el segundo, se da un mix de ambos servicios. En cualquiera de los casos creemos que un factor clave de éxito es trabajar con el cliente de manera integrada, ser parte del equipo y no un externo que aconseja. Dentro de esta clasificación, tenemos mucha satisfacción en ver como un cliente que nos buscó en un comienzo porque no sabía por dónde empezar, hoy nos contrata por nuestra infraestructura y capacidad de trabajo. Nos gusta vernos como socios estratégicos de nuestros clientes y no como simples proveedores. Es clave la mentalidad de adaptación, para lograr la flexibilidad requerida que exigen necesidades y culturas tan diversas dentro de nuestro mercado”.

Trabajan con gigantes como IVECO y TT Global principalmente en la ingeniería de producto, y esta área demanda perfiles como ingeniería mecánica, electrónica, diseño industrial, calculista, entre otros, y al ser un área altamente transversal dentro de una organización, también se necesita de otro tipo de soportes, como gestión de proyectos, análisis de costos, financiero, RR.HH., ingenieros industriales, administradores de empresas, especialistas en finanzas, recruiters, ingeniero de procesos, contables y legales para procesos internos.

DSPI se mueve entre la automotriz pesada y la agroindustria, dos mundos en los que en un punto encuentran una sinergia: “Aunque la automotriz pesada y la agroindustria operen en mercados distintos, desde la ingeniería comparten un mismo desafío: confiabilidad operativa, eficiencia sistémica y capacidad de escalar soluciones complejas” afirman los socios. A lo que agregan: “La automotriz pesada nos exige estándares globales de validación, trazabilidad y gestión multidisciplinaria. La agroindustria, en cambio, nos demanda adaptabilidad, robustez en condiciones reales y foco permanente en productividad tangible. La sinergia aparece cuando cruzamos esos aprendizajes: trasladamos al agro la disciplina metodológica y la cultura de proceso de la automotriz, y llevamos a la automotriz la agilidad y la orientación a performance real que impone el campo.

En general es más fácil y encontramos menos rigidez al hacer el primer cruce, no tan así en la otra dirección, donde los procesos suelen ser menos flexibles. Nuestro know-how no está anclado en un sector, sino en capacidades transversales: ingeniería conceptual sólida, cálculo avanzado, diseño para manufactura, automatización y gestión de proyectos complejos. Lo que cambia es el contexto regulatorio, el modelo de negocio, la dinámica competitiva de cada cliente. Creemos que la competitividad argentina y global no se construye en compartimentos estancos, sino en la transferencia inteligente de conocimiento entre industrias. Nuestro rol es precisamente ese: actuar como integradores, elevando estándares donde hace falta estructura y aportando pragmatismo donde se necesita velocidad y eficiencia, cumpliendo siempre con los marcos regulatorios. Trabajamos en el punto donde la ingeniería se transforma en ventaja competitiva transversal”.

Hoy, tienen un equipo de 14 especialistas en un mercado donde el talento joven suele mirar hacia afuera, pero le ofrecen la posibilidad de enfrentarse a desafíos reales, de impacto concreto y crecimiento profesional, ya que trabajan en proyectos de alta complejidad técnica, con clientes de gran escala y estándares exigentes. Eso genera aprendizaje y una exposición profesional que no siempre se consigue en estructuras más grandes o más fragmentadas. Un ingeniero que entra al equipo no trabaja en una pieza aislada del proceso, sino que participa en proyectos completos, interactúa con clientes y entiende el impacto real de lo que diseña. Los socios Alberione y Pussetto, absorben la mayor parte de la presión externa y la toma de decisiones.

Actualmente ofrecen servicios B2B pero están en etapas de investigación para dar un paso más en el futuro: “Estamos en etapas tempranas de desarrollo de estructura para poder sumar un modelo B2G (Business to Government), para lograr cumplimientos normativos que nos permitan acceder a licitaciones. Es una etapa de evaluación macro. En el mismo nivel comenzamos a explorar qué oportunidades podemos explotar bajo un modelo B2C, aquí la competencia y la escala son muy distintas y seguramente requiera cambios estructurales internos profundos” sostienen.  

El futuro

Sobre cómo ven el clima de inversión en la industria nacional hoy, Agustín y Gustavo, creen que “En términos muy generales, muchos tal vez coincidamos que el clima de inversión en la industria argentina combina expectativa y prudencia. O sea, vemos optimismo, pero también mucha cautela. Hay una mayor búsqueda de previsibilidad y eso empieza a ordenar decisiones de mediano plazo, pero creemos que las empresas todavía evalúan cada paso con mucho rigor. Lo que vemos es que, en esta etapa, la prioridad está puesta en eficientizar y modernizar capacidades existentes: automatización, mejora de procesos, reducción de costos y aumento de productividad. Aunque esto es la norma en cualquier contexto. La expansión de capacidad aparece cuando hay mayor certidumbre de demanda o perfil exportador. No es un momento de expansión indiscriminada, sino de inversión inteligente. Las empresas están invirtiendo, pero con foco claro en competitividad y retorno sostenible. Nosotros entendemos que ampliar capacidad y eficientizar lo que ya se tiene, no necesariamente son excluyentes, y es justo ahí donde entramos nosotros. A través nuestro, las empresas pueden aumentar su capacidad, sin agrandar la estructura actual”.

Para cerrar esta charla, Infonegocios les consultó acerca de su objetivo empresarial para los próximos 5 años y los ingenieros afirmaron que “2026 será un año de transformación estructural. El foco está puesto en aumentar la productividad sistémica y continuar el proceso de profesionalización interna. Estamos explorando la incorporación de automatización en procesos repetitivos mediante agentes de inteligencia artificial, es un desarrollo propio, avanzando en certificaciones normativas y evaluando el desarrollo de nuevas unidades de negocio que amplíen nuestra propuesta de valor. El objetivo para los próximos cinco años no es solo crecer en volumen, sino construir una organización más eficiente, más escalable y tecnológicamente más sofisticada. Queremos que el crecimiento sea consecuencia de un modelo más robusto, no únicamente de mayor demanda”.

Y en cuanto a los planes de internacionalización de servicios sostienen que la proyección internacional es parte de su agenda estratégica y ya han iniciado conversaciones con su proveedor de licencias de software —que representa a una firma global con fuerte presencia regional e internacional— para complementarse y ofrecer soluciones más integradas, porque ven allí una oportunidad de expansión a otros países. En paralelo, están evaluando extender su soporte a plantas de clientes que ya operan fuera de Argentina.

Pero no se detienen ahí, en cuanto a nuevos nichos, analizan oportunidades en minería y energía, sectores que dialogan naturalmente con su experiencia en ingeniería industrial. Además, dentro de su estrategia de diversificación, son socios equity de una Agtech que acompañan desde hace 5 años, sin dejar de mencionar que, comenzaron a diseñar una nueva unidad orientada a servicios de automatización mediante inteligencia artificial, enfocada en optimizar procesos y flujos de trabajo de terceros.

Desde sus oficinas con vista al corazón de Nueva Córdoba, donde la academia y el pulso corporativo convergen, DSPI no solo contempla el horizonte de la ciudad, sino que proyecta el futuro de la ingeniería regional. En una provincia que es faro del agro y cuna de la industria automotriz, la firma de Alberiore y Pussetto logra amalgamar ambos mundos con total pragmatismo. Con la mirada puesta en un 2026 de transformación tecnológica, inteligencia artificial y nuevos mercados, DSPI reafirma que la competitividad cordobesa no tiene techo cuando el know-how técnico se combina con la agilidad de una estructura diseñada para ser socia estratégica de los grandes jugadores globales.

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