El Banco Francés "escondió" las cajas (¿y se olvidó del cliente?).

Hacía mucho que no iba al BBVA - Banco Francés de Rosario de Santa Fe y Buenos Aires y ayer me tocó la "suerte" de tener que hacer un trámite personal. Mi primera sorpresa fue notar que las cajas no están más en el nivel de ingreso, ahora dotado de varios cajeros automáticos y terminales de autoconsulta. Hace rato ya que el "emblema" de los bancos no son más su línea de cajas sino las ¿amables? recepcionistas que te orientan en los trámites. Llegado mi turno, luego de una espera de 10 minutos, me enviaron al subsuelo donde sí encontré la vieja línea de cajas: 6, para ser exactos, sólo 3 con un cajero humano atendiendo detrás. Pasaron 50 minutos de reloj hasta que llegó mi turno y en ese lapso medité mucho sobre el sistema de atención al cliente del Francés en particular y los bancos en general. ¿Por qué nadie encendió el televisor, aunque sea para mitigar la espera? ¿No debería haber algunos elementos de lectura (¡cómo El Diario de InfoNegocios, por ejemplo!)? Y la última pregunta sin respuesta: ¿no deberían los gerentes de banco hacer una vez al mes una fila como cualquier cliente para ver si se les ocurren ideas de cómo mejorar su atención al cliente? (Hagan catarsis en Comentá).

Con el primer concesionario Chery debuta CityDrive, la nueva unidad de negocios de Manuel Tagle (nieto) y sus hermanos

(Por Íñigo Biain) La zaga de los Manuel Tagle continúa: el primero creó la empresa allá por 1935, su hijo (hoy también presidente de la Bolsa de Comercio) la extendió como Manuel Tagle e Hijos en 1978 y luego creó el grupo AutoCity; ahora sus hijos (entre ellos Manuel, nieto) montaron CityDrive, cuyo primer concesionario Chery abrieron formalmente esta semana.

Paseshow: la ticketera cordobesa juega fuerte en el interior (objetivo: vender más de 8 millones de entradas en 2026)

(Por Julieta Romanazzi) Mientras Buenos Aires sigue siendo un campo minado para las grandes ticketeras, desde Córdoba Paseshow, la plataforma de venta de entradas y control de acceso (que está detrás de algunos de los festivales y shows más grandes del país), viene creciendo con una lógica distinta: foco en el interior, mucha gente en campo y obsesión por los datos.