El nuevo concesionario de las terminales tendrá una caja de $ 300.000 al mes (dudas y más dudas)

Lejos de despejar las dudas sobre su futuro, el llamado a un Concurso de Proyectos para la “Concesión, Puesta en Valor, Completamiento, Administración, Explotación Comercial y Prestación de Servicios” de la estación terminal de ómnibus (la nueva y la vieja) de Córdoba, trajo más interrogantes al ya demorado proceso. En primer lugar, porque la convocatoria oficial confirma la Iniciativa Privada presentada hace más de un año, pero a la vez abre el juego a nuevos proyectos, por lo que no está claro cuál será el rol que finalmente jugará el proyecto de la sociedad formada por los locatarios de la vieja terminal representados por Carlos Escalera.
Además, incluye una serie de nuevas condiciones para la concesión, que no estaban incluidas en la licitación original, diseñada en épocas del ex gobernador Juan Schiaretti. Entre las novedades, trascendió que la Provincia le cedería al nuevo concesionario a cambio de obras lo que se denomina “toque de dársena” de las unidades de media y larga distancia (unas 20.000 al mes). Se trata de un monto que abonan las empresas de transporte que utilizan las instalaciones de la terminal cada vez que una de sus unidades ingresa a una dársena, el cual equivale al precio de 3 litros de gasoil (unos $ 15).

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.