El portal de reservas gastronómicas Restorando quiere llegar a Córdoba (y ya nuclea 1.000 restó entre Argentina y Brasil)

El portal nació de la mano de dos socios que se conocieron estudiando ingeniería ambiental, allá por el año 2010, cuando se “enamoraron” de Open Table, un sitio de reservas gastronómicas estadounidense. Pensando en hacer algo similar para la región nació Restorando, que ya reúne, entre Brasil y Argentina, unos 1.000 restaurantes.
“Nuestro objetivo es, por un lado, que los restaurantes sean cada vez más rentables, acercándoles clientes y mejorando sus operaciones; por el otro, que los clientes tengan una experiencia única, que los impulse a seguir utilizando el servicio de reserva a través de nuestro sitio”, explica Frank Martin, uno de los socios del sitio.
Con un modelo de negocios poco común -es puramente transaccional: el restaurante paga por cliente nuevo, recibido desde el site-, Restorando mira Córdoba con la idea de hacer su desembarco en nuestra plaza a mediados de este año.
“El plan para este año es expandirnos más aún en Brasil, consolidarnos en Argentina y desembarcar en Córdoba”, finaliza Martin, que en febrero de este año “sentó” al comensal número 500.000 en un restó, a través de su portal.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.