El merchandising tradicional tiene un nuevo competidor. Tras la evolución de sus proyectos familiares, los fundadores de Chocofrases (marca orientada al retail de bocaditos rellenos con dulce de leche con frases en su envoltorio) decidieron ir a la caza del mercado B2B con Golox, una propuesta que transforma chocolates, chicles y galletitas en herramientas de comunicación a medida.
La novedad que introduce Golox en el mercado es la integración del logo de la marca en el envoltorio donde también se incorpora un código QR personalizado. El producto deja de ser una simple cortesía para convertirse en un canal de conversión: el cliente recibe el chocolate y, mediante el escaneo, accede a la web institucional, a catálogos, promociones o hasta contacto directo vía WhatsApp.
"Es una forma de que la marca se vea, se huela y se saboree, pero con un call to action concreto y medible", explica Agustín Arruti, parte de la familia de Chocofrases y Golox.
La estrategia comercial de Golox se divide en dos grandes segmentos:
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Eventos y pymes: pedidos desde 50 unidades (con un ticket inicial de $ 37.500), ideal para souvenirs, lanzamientos o activaciones puntuales.
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Grandes cuentas: para el segmento corporativo (kits de bienvenida, fin de año o cortesía permanente), el esquema de precios escala con bonificaciones de hasta el 55% para pedidos de 1.000 unidades.
Con este modelo, la empresa busca ampliar su alcance más allá del retail y posicionarse en el mercado de regalos corporativos y activaciones de marca, donde las compañías cada vez buscan propuestas más creativas para conectar con clientes y colaboradores.
República de Córdoba ya tiene su golosina personalizada.