Para este año, la entidad calcula que la inflación será de 22%. “Es mucho menos si se compara con los más de 35% del año pasado, pero sigue siendo muy alta”, reflejó.
Pero la mayor preocupación del ejecutivo es que la compra de algunos productos (leche, lácteos, legumbres) está cayendo y siendo reemplazada por otros menos nutritivos, como el pan y derivados, cuya venta se incrementó 18%. “Está cambiando la canasta nutricional de las familias cordobesas”, acotó.
Entre las razones, está la caída del poder adquisitivo pero también las decisiones de las empresas: “Las principales empresas lácteas retiraron las segundas y terceras marcas de los almacenes y sólo están las más caras”, subrayó.
En los últimos 12 meses la suba de los precios acumuladas llega al 33%, según explicó Romero en diálogo con el programa Bipolares, de Radio Shopping. En comparación con el mismo período del año pasado, la reducción es del 3 puntos porcentuales.