Los que extraño, no eran míos, pero estaban en el placard de mi mamá, me acuerdo que tenía unos camiseros divinos; uno en azul francia y otro en amarillo. Era la década del 80´ y no había placard que no tuviera un mono.
El verano pasado, asomaban algunos modelos en las vidrieras; este verano es un básico obligado. Si vas a la playa, dos: uno para el día playero, otro para la noche bolichera.
¡Hay un mono en mi placard!
(by L`etiquette de Anabella Rao y Pamela Moreta) “No lo tires que todo vuelve”, es la máxima suprema cada vez que quiero acomodar mi placard, pero la necesidad de espacio es más fuerte, y allá van a parar todas esas prendas, que en estos momentos extraño tanto.
Y resulta que ahora, el último grito de la moda la dan... ¡los monos!
En ver la nota completa les dejo una vidriera muy colorida, con distintas molderías, para todos los gustos, para todos los cuerpos y para todos los momentos.