Hipotecario: un banco creador de dueños y creador de nuevos clientes (crece entre 60 y 80% en créditos personales)

Hasta hace pocos años, el Banco Hipotecario sólo vendía un producto: créditos hipotecarios.  Pero en 2004 hizo una profunda transformación y hoy se metió entre los principales bancos multiproductos del sistema bancario: es el sexto emisor Visa de la Argentina, sus créditos personales crecieron 70% en 2011 y se siguen expandiendo un 60% en este 2012.
En este éxito comercial tiene mucho que ver el particular abordaje comunicacional que desarrollaron junto a Madre, la agencia que hizo piezas memorables como aquella primera Convención de Dueños, las Tarjetas Cancheras y el más reciente Dueño de Casa, una pieza que lleva casi 3 millones de vistas en YouTube y donde el mismísimo Puma Rodríguez grabó el "dueño de casa" que pisa el original "dueño de nada".
Pero además de la creatividad, el BH también innova en medios de contactación y -de hecho- son uno de los principales bancos que ingresan clientes no bancarizados al sistema, por ejemplo, en las acciones que realizan con todas las sucursales Libertad del país, nos explica Cristian Paz Saguier, gerente Área Consumo y Seguros del banco.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.