Su ya tradicional sección de platitos sigue siendo el alma del lugar: opciones pensadas para ir al centro de la mesa, compartir y acompañar con un vermut, un tinto de verano o alguna de sus etiquetas seleccionadas. Sabores reconocibles que ahora se presentan con giros actuales, más audaces y tentadores.
Entre las novedades, su icónica tortilla se reinventa con nuevos toppings que elevan el clásico: con rúcula y jamón serrano, con boquerones, con langostinos o con mozzarella y panceta ahumada. A esto se suman dos nuevas versiones de provoleta: una coronada con morrones, tomates secos y frescos, y otra con cebolla caramelizada y panceta ahumada. También se incorporan bruschettas que combinan carácter y frescura: una con jamón serrano, rúcula y brie, y otra con boquerones, tomates secos, cebolla morada y oliva.
En la parrilla, las carnes mantienen su lugar de privilegio, con cortes que celebran la tradición argentina y destacan por su ejecución. Entre los imperdibles, el costillar de 800 gramos, cocido durante cuatro horas hasta lograr una textura ultra tierna, servido con papas fritas, y el contundente gran bife porteño de 400 gramos, acompañado con panceta ahumada, huevo, morrón asado y tomates secos sobre una base de papas fritas.
Pero la propuesta va más allá. La Boque de Palermo apuesta por una cocina versátil, sumando platos elaborados, como pastas artesanales, milanesas y nuevas creaciones que elevan la experiencia sin perder la cercanía. Entre las incorporaciones, se destacan los canelones rellenos de espinaca y castañas de cajú, con pecorino y salsa bechamel, una opción que combina textura, sabor y calidez en cada bocado.
De martes a domingo, además, suma un plan ideal para cortar la rutina: un after office pensado para relajarse y compartir, con un imperdible 2x1 en cervezas y aperitivos, disponible de 17 a 20 h. Un momento perfecto para dejarse llevar y extender la experiencia.